FÚTBOL
De 11 a 14 fichajes
El club se plantea estas cifras para la 26-27 y ya cuenta con cinco / Preocupa la gran cantidad de salidas / Presentará un plan a uno, cinco y diez años, con una inyección económica
Orta, Escribá y Solares conversan en un entrenamiento.
El Real Valladolid 26-27 se lleva pergeñando desde hace meses. Primero, con la espada de Damocles de no saber si el equipo sería capaz de conservar la categoría. Después, con la seguridad de que un año más en Segunda no espantará piezas que sería imposible de captar en la categoría de bronce, que no está un escalón por debajo de la Segunda, sino que las separa un abismo.
La principal novedad del próximo campeonato es el enorme ajuste económico que se verá obligado a realizar el club. Ya no habrá ayuda por el descenso y la actual propiedad no llegó con dinero para invertir, aunque puede haber una inyección inesperada.
El objetivo no será el ascenso y no se publicitará de forma tan alocada e irreflexiva como en el pasado verano, en lo que al final fue una trampa para abonados. Sin renunciar a llegar lo más alto posible, el objetivo es consolidar al equipo sin los problemas de esta temporada y, sobre todo, ofrecer un juego mucho más atractivo que el bodrio de la infame Liga 25-26. En Zorrilla se achaca el comienzo de los males del equipo a la fuga de Almada, aunque con el uruguayo ya estaba en caída libre y firmó su mayor ridículo en la Copa del Rey, al caer ante el Portugalete, de Tercera RFEF, quinta división española.
La gran preocupación del club reside en las salidas y cómo gestionarlas. Inquietan más que los fichajes. Hay 31 fichas del primer equipo contando las cinco contrataciones ya hechas (la de Balboa está cerrada a falta de hacerse oficial), cantidad inviable tanto en lo deportivo como en lo económico.
Habrá que facilitar el adiós (vendidos o cedidos) de muchos jugadores, pues el plan del club es realizar entre once y catorce fichajes para la próxima temporada, lo que implica que faltan entre seis y nueve contrataciones. Con una plantilla de 25 fichas profesionales, el reto pondrá a prueba la capacidad de un Víctor Orta muy contestado como director deportivo, después de su fracaso de esta temporada.
Ninguno de sus fichajes ha coronado el año deportivo con éxito, más allá de un Guilherme que acabó perdiendo el puesto y era además cedido, un Alejo que cree en la camiseta como canterano que nunca pudo debutar con el primer equipo, más ciertas dosis de veteranía de Clerc.
El club lleva tiempo intentando colocar jugadores y en poco tiempo puede haber novedades. Tras la marcha de Kenedy, el gran tapón económico del club, y de Machis, que no le iba muy a la zaga, la gran patata caliente de este verano se llama Marcos André y sus 1,6 millones de ficha. Por una parte el jugador está muy a gusto en Valladolid, pero por otra no desea seguir en Segunda. Habrá que ver cómo es la capacidad negociadora del club para colocar a un jugador con su ficha, tres años más de contrato y muy propenso a las lesiones. Si lo consigue, cualquier cosa es posible.
El resto de bajas se consideran más o menos factibles de ejecutar, ya sea a préstamo o mediante venta. Son muchas pero hay tiempo y, salvo excepciones que no llegan ni mucho menos al montante de Marcos André, se trata de fichas asimilables por otros clubes de Segunda y especialmente de Ligas de élite en el extranjero.
Los copresidentes del club, Enrique Uruñuela y Gabriel Solares, darán una rueda de prensa el jueves 11 tanto para hacer el balance de una temporada que ha sido penosa, como de sus planes para el club.
Estos irán enfocados en tres frentes principales, con planes a uno, cinco y diez años, lo que da idea de la intención de continuidad de la actual propiedad, siempre que no media una oferta irrechazable, lo que aún no ha sucedido.
La buena noticia para el club y por ende para la afición es que se está articulando una inyección económica por parte de los propietarios agrupados en Ignite para potenciar al club y que al menos se logre estabilizar en Segunda, pensando más en la lucha por el ascenso que en evitar el descenso. La deuda ha pasado esta temporada de los 34 a los 23 millones, lo cual es ya un logro en la parcela económica, cuyo funcionamiento es mejor que el de la deportiva.
Aun así en Zorrilla son conscientes de que habrá que apretarse el cinturón en todas las áreas, incluida la laboral de personal del club, para que prime la dedicación económica al área deportiva. El plan en este epígrafe pasa por una renovación paulatina de la plantilla en los próximos tres años, con cada vez menos fichajes, para lograr en este tiempo un equipo aspirante a todo.
Parece que por fin en Zorrilla no venderán humo con el ascenso, sino que basarán su estrategia en un plan a medio plazo para asentarse y después intentar dar el salto, sin descartar que pueda llegar antes de lo pensado. Otra cosa es que se acierte con la planificación y con los fichajes, para no repetir los desastres del último bienio, con un descenso histórico por sus pésimas cifras y una salvación en Segunda gracias a que había equipos aún peores.