Adiós con dignidad
Los blanquivioleta buscarán una despedida con victoria ante su afición para mitigar la penosa temporada / El Deportivo quiere ascender ante más de mil seguidores

Latasa celebra el gol de penalti marcado al Deportivo en Riazor.
El partido entre Real Valladolid y Deportivo ha tomado tal derivado social, que el equipo castellano parece el tonto de las comedias de estudiantes. Pone la casa para que otros se monten la fiesta, mientras él va habitación por habitación para que no rompan los jarrones ni vomiten sobre la moqueta. Al final la casa acaba ardiendo, la policía le detiene, los demás se cogen una cogorza y viven excelentes aventuras sexuales.
Esto, en las películas cutres de los ochenta. La vida real dicta que un partido de fútbol todavía se circunscribe al apartado del deporte y cualquiera puede ganar o perder, y más en Segunda. Aunque algunos no lo entienden.
En todas las ciudades del mundo hay de todo. En La Coruña hay aficionados deportivistas cabales, que creen en la victoria de su equipo, pero no la dan por hecha. Otros ya la están celebrando y hasta les molesta que se tenga que jugar el partido, que el Pucela no se deje ganar y hasta que el choque no se celebre en Riazor.
En Valladolid hay aficionados que venden su alma blanquivioleta por treinta monedas, a sabiendas de que su acción puede provocar incidentes en el estadio que tanto dicen amar. Se aprovechan de la necesidad ajena de forma usurera.
Otros están igual de indignados que ellos por dos temporadas de mierda de su equipo, pero optan por acudir al fútbol para animarlo (si se lo merece), o directamente se quedan en casa, o se van por ahí de paseo. No mercadean.
De la misma manera que hay de todo en la grada, también hay de todo sobre el campo. Y puede pasar de todo. Al Real Valladolid, si le queda sangre en las venas, se le podría motivar tras atar su permanencia con muchos de los comentarios, incluso periodísticos, sobre el paseo militar ya asumido del Deportivo en Zorrilla.
Escribá no parece entrenador de arengas vehementes ni la plantilla blanquivioleta son los 300 espartanos, pero a cualquier profesional le tiene que encabronar que le vean como el palmero de la fiesta del rival.
Ahí está el ejemplo del ascenso pucelano con Pacheta en la temporada 21-22. El Éibar, segundo, visitaba en la última jornada al Alcorcón, colista ya descendido y a 19 puntos de la zona de salvación. El ayuntamiento guipuzcoano publicó los cortes de calles del día siguiente para celebrar el ascenso. Los armeros cayeron 1-0 en el minuto 91, el Real Valladolid ganó 3-0 al Huesca y subió directo. El Éibar cayó después en la promoción y sigue en Segunda.
Pues eso.
Es cierto que el Deportivo tendría una postrera oportunidad de ascender en la última jornada enRiazor, pero nada se debe dar por sentado esta tarde, y menos considerando los antecedentes.
El Pucela ejecutó una primera parte de calidad en el encuentro de La Coruña, borrando al rival. Se desinfló tras la estúpida falta de Marcos André que supuso su expulsión. El Deportivo sólo pudo empatar.
El Real Valladolid se ha mostrado además firme en Zorrilla con Escribá. Ha ganado a Huesca, Leganés, Cádiz, Real Sociedad B y Zaragoza, empatado con el Éibar y perdido sólo ante el Burgos, de penalti peculiar y tras gozar de más ocasiones para marcar. Nadie ha pasado por encima del Pucela con el nuevo técnico en Zorrilla y el equipo quiere despedirse en casa con triunfo.
La alineación local está muy abierta, con ese anuncio de cambios del míster para que jueguen todos, pero sin perder la esencia competitiva. Un posible once lo forman Guilherme en la puerta; Sanseviero y Biuk como carrileros; Tomeo, Jaouab y Torres en el centro de la zaga; Lachuer, Ponceau y Alani en la medular; con Brain y Latasa en punta.