"Es nuestra final de Champions y necesitamos a la afición"
Escribá pide el apoyo de la hinchada blanquivioleta y le anima al asegurar que verá "un partido ofensivo" por parte de su equipo
Escribá, a la derecha, mira su cronómetro el martes, durante el entrenamiento Real Valladolid a puerta abierta.
Fran Escribá está convencido de que su planteamiento ante Las Palmas fue el correcto pese al juego del equipo y el resultado, augura un Real Valladolid ofensivo frente al Zaragoza y pide la ayuda de la afición para impulsar a su equipo frente a los maños, en un partido que considera «una final».
«Lo es en todos los sentidos y uno entrena con la ilusión de que lleguen estos partidos. A todo el mundo le gusta jugar una final de Champions, pero no tienes esa capacidad. Ésta es nuestra final de Champions y quiero que lo vivamos así. Quedan luego tres partidos, pero sabemos que éste puede ser clave para el futuro inmediato y el vestuario lo ha entendido», comenta.
El míster explica que no supeditó el partido de Las Palmas a éste, pese a que lo pareciera por planteamiento y ejecución del mismo. Fue vehemente en su exposición. «Cuando te meten un gol en el minuto 2 es el análisis fácil y creo que incorrecto. La primera acción de peligro fue nuestra y en la contra fue cuando nos vino el gol. Si pensamos que encajar un gol es entrar mal, no se puede rebatir nada. Jugamos un 4-3-3 muy ofensivo, con tres jugadores de muy buen pie y ofensivos dentro. ¿Que no salió? Es cierto, pero poner a Ponceau de medio defensivo demostraba que nosotros queríamos el balón».
Escribá se contradijo sobre Juric cuando se le preguntó si dio descanso a titulares. «Dije que había reservado exclusivamente a Torres. En el caso de Juric, no. Si hubiesen jugado y les hubieran sacado la quinta y además perdido, hubiesen dicho que el entrenador encima es tonto por haber puesto a esos dos, que ahora tienen cinco amarillas, y no juegan un partido tan importante».
El valenciano se muestra enigmático al incidir en por qué este Pucela es tan diferente en Zorrilla y fuera. «Hay un análisis, pero lo quiero hacer cuando ya consigamos el objetivo. Antes el equipo competía mal en casa pero bien fuera, y ahora le ha dado la vuelta. Tengo mi teoría, pero no es momento para exponerla. El objetivo principal es ganar el sábado y los partidos que quedan».
Y acaba su repaso a lo de Las Palmas con un corolario. «Incluso a posteriori, mi análisis me hace pensar que el plan de evento era el idóneo, con independencia de que no saliera bien».
Pero el presente y el futuro pasan por el Zaragoza. Los espectadores verán un Real Valladolid al ataque y para su éxito pide el apoyo de los seguidores. «Estoy convencido que vamos a ver un partido ofensivo. El otro día vi el Sevilla-Real Sociedad, y en el estadio parecía que estaban ganando la Liga, pero quieren matar a los jugadores por el año que llevan. El sábado vamos a tener esa comunión que necesitamos. El año es malo, con independencia de cómo acabe la temporada, pero estoy convencido que la gente va a venir a apoyar a tope desde el minuto uno. Nosotros tenemos desde ese minuto que mostrarles que queremos y necesitamos ese apoyo».
Una forma de ganárselo es ver el carácter dominador desde el inicio. «Nuestro planteamiento es ir a buscar la portería, y la forma de buscarla es dominar el juego y ser un equipo presionante. Lo que pasa es que hay sitios donde te conviene presionar, y hay sitios donde no. Una de las cosas muy buenas del Zaragoza es que tiene gente muy rápida arriba, tampoco puedes irte muy alto y a presionar, pero no quiero un equipo metido en mi campo».
Si para el Pucela el choque es una final, para el Zaragoza lo es aún más. «Están en una situación más difícil y se dan cuenta de que, si el partido no lo ganan, se les complica mucho la salvación. Conozco bien esa plantilla, a bastantes jugadores, y el rendimiento está siendo inferior a la calidad que tiene el grupo. No es un mal equipo, pero esa camiseta pesa, y se nota. Tienen jugadores de muy buen nivel que luchan hasta el final con opciones de puntuar y me espero un partido muy difícil».
Escribá realizó el habitual repaso al estado de su plantilla, a la que ve en perfecto estado físico. Se le preguntó por Maroto, inédito con él pese al actual déficit creativo en la medular. «Lo he puesto de ejemplo, aunque parezca mentira, en charlas con el grupo, porque es un chico muy comprometido. Conmigo no ha tenido ni un minuto, porque Ponceau y Juric han acaparado el mayor número de minutos, y algo menos Lachuer y Meseguer, con Alani muy poquito el otro día. El problema es de volumen de jugadores, no es de calidad el futbolista».
Garri se une a la lista de bajas, junto a los lesionados de larga duración. «El sábado no estará, pero semana que viene, sí». El resto se encuentra casi al completo en condiciones de jugar, con mayores o menores molestias, pero puede haber alguna ausencia más. Clerc, Alejo y Marcos André han estado entre algodones. «Hay que esperar un entrenamiento más, porque hay gente que todavía arrastra algún golpe o molestia».
Chuki sí podrá jugar. «Lo hemos mantenido en parte al margen un par de días y hoy ha vuelto a hacer cosas en el equipo, mañana creemos que va a completar el entrenamiento y estará disponible».
Por último, Escribá habló sobre las pintadas y destrozos en casas de jugadores del Zaragoza a manos de seguidores radicales. Fue técnico de los maños y su respuesta es modélica. «Es algo que sobra. Nada justifica esas barbaridades. Conozco aquello y esos trastornados no representan a ninguna afición. Son cuatro pero hacen mucho ruido y, desde luego, no representan a una afición como la del Real Zaragoza, que es muy de su equipo, muy ejemplar, muy exigente, pero al mismo tiempo muy respetuosa».