FÚTBOL / LALIGA HYPERMOTION
Arietes de fogueo
Los delanteros centro del Real Valladolid son los que menos goles han anotado entre todos los puntas de la categoría, 10, un 25% de los goles de su equipo

Latasa se resbala al intentar disparar ante el Andorra.
Instinto, olfalto, intuición, oportunismo, perspicacia, ambición y otros tantos adjetivos que significan lo mismo, pero que el Real Valladolid no tiene en la punta de su ataque. Y es que, sus delanteros centro son como ir a la guerra con pistolas de agua, no cumplen su función.
Como ya han demostrado durante gran parte de la temporada, los 7,32 metros de largo y casi dos y medio de alto no son sufcientes para que los arietes blanquivioletas introduzcan el balón en las mallas. Así lo reflejan las estadísticas que, para algunas cosas no sirven, pero para otras no mienten.
10 son las dianas que han hecho entre Marcos André, Latasa, Erlien, Ohio, Jorge Delgado y Arnu en el Real Valladolid... 10 en 37 jornadas. El chiste se cuenta solo. Esto supone que solo un 25% de los 40 tantos pucelanos los anoten sus referentes en ataque, un bagaje ínfimo solo superado por varios equipos que los palian con otros futbolistas que se salen del mapa en lo que a anotación se refiere.
Los artilleros de Almería, Castellón y Las Palmas han hecho menor porcentaje de tantos (que no menos goles) que los pucelanos, pero los indálicos tienen al pichichi de la competición, un Sergio Arribas que ya va por 24 goles, los castellonenses tienen una anotación muy coral y los insulares suplen este poco gol de sus puntas con una férrea defensa, la mejor del campeonato.
A partir de ahí, lo sonrojante es que hay muchos casos en los que un solo delantero de cualquier equipo rival ha hecho más dianas que los seis del Valladolid juntos: Villalibre 13 (Racing); Carlos Fernández, 16 (Mirandés); Camara, 11 (Castellón); Martón, 12 (Éibar); Otero, 13 (Sporting); Fuentes, 12 (Córdoba); Jefté, 10 (Albacete); Carrera, 14 (Real Sociedad B); Marcos Fernández, 12 (Ceuta). El dato lo dice todo...
Normalmente, a los equipos de Segunda les va bien teniendo una buena defensa, un buen ataque o ambas, pero cuando ninguna de las tres cosas funciona como es debido, el resultado es la temporada que está perpetrando el Real Valladolid en Segunda, una salvación (si se consigue) más por demérito de los rivales que por méritos propios. Sin gol no hay paraíso.