Un Pucela de dos caras
Con Almada en el banquillo el Real Valladolid llegaba mucho más a la portería rival que con Tevenet

Jugadores del Real Valladolid celebran el gol de Latasa ante el Castellón.
Cuando un equipo cambia de entrenador se espera que esta modificación sea a mejor, pero el Real Valladolid no sigue la norma de lo cotidiano (para variar).
Atrás quedaron los brotes verdes del conjunto blanquivioleta ante el Racing en Zorrilla o la contundente victoria contra el Ceuta en el Alfonso Murube. Las sombras han eclipsado a las luces y el equipo de Tevenet ha perdido (salvo en contadas ocasiones) la principal seña de identidad que tenía el Valladolid de Guillermo Almada: la intensidad y presión alta.
Real Valladolid
"Con lo que estamos dando tendríamos que ir casa por casa de los aficionados"
Guillermo Velasco
Desde la llegada del técnico sevillano al banquillo vallisoletano, el equipo ha conseguido tan solo el pírrico bagaje de cuatro de 15 puntos (empate ante el Racing en casa y triunfo en Ceuta), mientras que con el uruguayo el conjunto pucelano sumó 24 de 54 puntos posibles, una cuantía que le dejaba fuera del descenso con cuatro puntos de ventaja y ahora solo hay tres, parecidos razonables, pero que disipan las sensaciones.
Es una evidencia que con Almada en el banquillo el Pucela llegaba mucho más a la portería rival (en 13 de las 18 jornadas la expectativa de gol (xG) fue bastante superior a la recibida). Dato que dista por completo del actual. Desde que el charrúa se fue por patas de la ciudad del Pisuerga el Real Valladolid no genera y es mucho más vulnerable. Y es que, si se aprecia la diferencia de goles esperados a favor y en contra entre la jornada 20 y la 24 (sin contar el ridículo con Sisi en Ipurúa), el Pucela de Luis García Tevenet, es un equipo que pasa sin pena ni gloria por la categoría y un xG que supera el -1 en la mayoría de duelos disputados.
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Es decir, de la intensidad y presión alta, que se traducía en ocasiones, córners, la asignatura pendiente para los blanquivioletas es volver a ser ese equipo sólido del primer tramo de la temporada, porque lo de no marcar goles es caso aparte esté quien esté en el banquillo, aunque con los nuevos fichajes esto debería mejorar algo.
Es más, el Valladolid ha anotado siete goles menos de los esperados, el segundo peor en diferencia de goles y el peor en cuanto a efectividad de la liga (remates/gol) con un sonrojante 5,2%. Además, con Almada el equipo sacó 1,33 puntos por partido y ostentaba una diferencia global de xG a favor y en contra de +0,5, pero desde su marcha solo se han cosechado 0,66 puntos por partido con una diferencia de xG a favor y en contra de - 1. Y ahora tendrá enfrente al mejor equipo en las últimas 20 jornadas con 41 de los 60 puntos posibles, siendo los pucelanos el cuarto peor con 20.