Diario de Valladolid

Zorrilla, puerta abierta

El Pucela sólo ha ganado seis partidos en casa de 31 en año y medio / Vive en esta Liga su peor versión como local en Segunda del siglo, con 13 puntos de 36 posibles y cinco derrotas

Maroto con el balón, ante un cada vez más despoblado Zorrilla.

Maroto con el balón, ante un cada vez más despoblado Zorrilla.REAL VALLADOLID

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El controvertido Paulo Pezzolano, autor de un descenso y un ascenso, logró que el Real Valladolid fuese un equipo poderoso en casa durante la temporada 23-24. No era brillante ni vistoso, pero sí muy eficiente. Tanto él como sus sucesores desde entonces han colocado una ‘d’ delante de la última palabra de la frase anterior. Porque el Pucela es un equipo muy deficiente en casa. Su rendimiento es peor que el del simple suspenso.

Ese equipo del ascenso con Pezzolano firmó una tarjeta en Zorrilla sobresaliente. Fue el mejor local de la categoría de plata hace dos temporadas, con 41 puntos, despiezados en 14 victorias, cinco empates y tan sólo dos derrotas. De los 63 puntos en juego en su feudo, los blanquivioleta captaron el 65%. Su porcentaje de triunfos fue del 66,6%. Aquel Pucela de hace dos años ganaba dos de cada tres partido en casa. Y el otro lo solía empatar.

Los porcentajes han caído después de ese año triunfal como si viajasen en el tobogán de un parque acuático. En poco más de temporada y media, el Real Valladolid ha disputado 31 partidos en el que debía ser su castillo, transformado por mor de la ineficacia en un hipermercado como el que tiene enfrente. De ellos sólo ha ganado seis: tres en Primera y otros tantos en Segunda.

Esto es menos de la quinta parte del total, el 19,35%. Zorrilla se ha transformado durante este tiempo en un recinto para el sufrimiento de los espectadores locales, ante la sangría de puntos que se escapan, siempre que se considere el factor campo beneficioso para el equipo que juega en casa, lo que el Pucela no tiene nada claro.

Las cifras del conjunto blanquivioleta en su coliseo la pasada temporada fueron patéticas, como las de fuera, en el peor año deportivo de la historia del club en cuanto a resultados. El equipo de Pezzolano, Rubio, Cocca y de nuevo Rubio ganó tres partidos, todos por 1-0, ante Espanyol, Betis y Valencia. Ninguna victoria holgada, pero al menos fue algo mejor que los cuatro empates y sobre todo las doce derrotas en casa. 13 ridículos puntos de 57 posibles, el 22,8%. Y tres triunfos de 19, el 15,7%.

Sólo cupo el consuelo de que las cifras a domicilio fueron todavía peores, dignas de cárcel deportiva: una victoria (el 2-3 frente al Alavés) y nada menos que 18 derrotas en el resto de los partidos. Fue prácticamente imposible hacerlo peor.

Esta temporada comenzaba con la depresión ante el tercer descenso concatenado, pero con cierta ilusión ante el efecto rebote a Primera de los dos últimos y el hecho -teórico, como se está comprobando- de ser uno de los grandes de la categoría.

Nada más doblar el ecuador del campeonato, las cifras del Real Valladolid como local son incompatibles con cualquier objetivo que no sea la permanencia. Ha perdido cinco partidos de doce. Esto supone tres derrotas más de las sufridas hace dos años en los 21 partidos de Zorrilla.

El marcador más habitual después de la derrota es el empate, con cuatro, y por último llega la victoria, con sólo tres. El porcentaje de puntos obtenidos por los castellanos en su feudo es del 36%, mientras que el de triunfos es del 25% exacto. Es decir, los seguidores blanquivioleta que han acudido a su estadio en todos los partidos de Liga, han visto un triunfo cada cuatro encuentros. En Segunda División.

El hartazgo de la afición es cada vez mayor. No sólo su equipo es el quinto peor local de la categoría con esos 13 puntos, empatado con Granada y Albacete (éste con un partido menos), sino que nunca estuvo tan mal como local en Segunda durante el pasado reciente. En la temporada 23-24 sus doce primeros partidos en casa se saldaron con 23 puntos, diez más que ahora. Y en la 21-22, la del ascenso conPacheta, sumaba aún más: 29, con nueve victorias. En la 17-18 llevaba 25, en la 16-17 eran 23, en la 15-16 se bajó a 18 y en la 14-15 se alcanzaron los 24. En el tramo anterior en Segunda, el Pucela de Djukic acumulaba 29 puntos en sus doce primeros partidos en Zorrilla en la 11-12. La cifra de la 10-11 era de 23. Y en las otras tres Ligas en Segunda del Pucela en este siglo, lo más cercano fueron los 15 puntos de la 05-06. Aquel Real Valladolid de Marcos Alonso y Alfredo Merino en el banquillo ocupó el 18º puesto. El primero de la salvación.

Zorrilla se desangra en puntos y en espectadores, con unas gradas cada vez más vacías. Y hartas.

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