El Real Valladolid, a ganar sin excusas
Los blanquivioleta necesitan resurgir ante el Mirandés tras dos derrotas consecutivas para espantar un escenario difícil / Federico es el gran candidato para suplir a Amath

El blanquivioleta Federico disputa el balón al culturalista Collado.
Hablar de la crisis de un equipo cuando la Liga se halla inmersa en su octava jornada es tan precipitado como pedir la dimisión de un gobernante antes de los habituales cien días de margen, aunque haya casos y casos... en ambos campos.
El Real Valladolid venció en sus dos primeros partidos con una imagen de esfuerzo y voluntad inusitadas en la temporada anterior. Después cosechó sendos empates y volvió a la senda de la victoria ante el Almería, rival por el ascenso. Cuando afrontaba una teórica cuesta abajo ante dos equipos de la cola de la tabla, Albacete y Cultural, llegaron las primeras derrotas.
Dolieron por el fondo: no puntuar ante rivales teóricamente más débiles, y por la forma: el Pucela no jugó a nada, aflojó mucho la presión del inicio de Liga y no marcó goles. El equipo de Almada resultaba irreconocible respecto al que comenzó el campeonato.
Ahora llega la prueba de fuego frente al Mirandés, en el segundo de los tres derbis autonómicos consecutivos. Una tercera derrota seguida, segunda en casa, no encendería las alarmas pero sí activaría el protocolo de emergencia para tenerlo bien engrasado de cara a lo que pueda ocurrir. Y más si el Pucela sigue haciendo el moñas la jornada siguiente en Burgos y compite a medio gas ante rivales que salen a arrebatar ese cetro que ven usurpado por el centro geográfico de la Comunidad. No sólo por el equipo, sino por la ciudad.
Claro que esto es fútbol-ficción. También es posible que Almada enderece la nave después de unas turbulencias que han movido el equipaje de mano pero no las maletas de la bodega, incluidas las del entrenador. Mendilibar, Pacheta y Pezzolano registraron episodios convulsos antes de aterrizar el avión pucelano en Primera. El futuro del vasco estuvo en el aire, aprovechando el símil, tras perder 2-3 en la sexta jornada contra el también vecino y ya extinto Salamanca. Después agarró una racha de 21 victorias y siete empates hasta firmar el ascenso a ocho jornadas del final.
Ésta no es la misma plantilla, ni por asomo, aunque el dato debe dar moral a un equipo que pasa por un bache pero que al inicio de la Liga tenía claro a lo que jugaba, aunque fuese un fútbol poco elaborado.
Almada, tan enemigo de los cambios como los gatos del agua, se halla en la obligación de sustituir al lesionado Amath en el extremo derecho. En su rueda de prensa previa al choque dejó claro que para él Alejo es lateral, de modo que Federico es el gran candidato a ocupar el ala diestra del ataque.
A falta de una convocatoria que llegará horas antes del choque, un once local es el formado por Guilherme en la portería; Alejo, Tomeo, Torres y Bueno en defensa; Lachuer y Meseguer en el eje de la medular; Federico y Biuk en los extremos; Ponceau de mediapunta y Latasa como ariete. Chuki puede volver a la lista. Y también Juric.
MIRANDÉS
El conjunto rojillo no es la sorpresa de la categoría que casi sube a Primera la temporada pasada, pero el ex blanquivioleta Alfredo Merino ha vuelto a conformar un equipo prometedor que sueña tanto con acabar lo más alto posible como en volver a Anduva. Su estadio está de obras y el prestado Mendizorroza se le queda muy grande.
Un aspecto que debe tener en cuenta el Real Valladolid es que el Mirandés ha obtenido sus siete puntos, todos, a domicilio, con dos victorias y un empate en cuatro partidos. En el prestado estadio del Alavés ha perdido los tres choques disputados hasta ahora.
Un posible once jabato lo forman Nikic en la meta; Novoa, Gutiérrez, Pica, Córdoba y Pablo Pérez en la zaga; Barea, Bauzà y El Jebari en la medular; con Carlos Fernández y Pablo López en la punta del ataque.