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Solares apunta alto: Luis García Plaza, el preferido para la nueva propiedad del Real Valladolid
La nueva propiedad del Real Valladolid quiere a Nico o Chema en los despachos y a Luis García Plaza en el banquillo / Expectativas altas que deben cumplir para no defraudar desde el principio

Luis García Plaza, como entrenador del Deportivo Alavés.
Todavía no se conocen los nombres de los máximos mandatarios del Pucela en esta nueva era, aunque una de las cabezas visibles será Gabriel Solares. El mexicano llegará acompañado de un grupo de inversionistas que forman Ignite y que, a pesar de que parezca que no están trabajando sí que lo están haciendo (no de lleno hasta no tener el visto bueno definitivo del Consejo Superior de Deportes). Lo que si está claro es que apuntan alto desde el principio, algo que puede ser bueno si cumples tus previsiones o malo si no puedes convertirlas en realidad.
Y es que los nombres que maneja la nueva propiedad del conjunto blanquivioleta son tres (aunque el tercero todavía no se conoce y parece que no llegará a buen puerto). Mirar en Segunda División a Chema Aragón o Nico Rodríguez es poner en el centro de la diana un arquitecto de mucho nivel para la categoría de plata. Sin embargo, a 11 de junio la entidad pucelana todavía no cuenta con un encargado de tomar las decisiones deportivas correspondientes.
Para el banquillo no se conocían tantos nombres, pero la Cadena Ser informó de que Luis García Plaza es uno de los candidatos a ocupar el puesto de técnico en Valladolid y Radio Marca Valladolid amplió que el entrenador madrileño es muy del gusto de Gabriel Solares. Esta cota es aún más alta que la de la secretaría técnica, ya que García Plaza estuvo en el Levante UD durante 128 encuentros en el Getafe CF en Primera División, durante 113 duelos y tras pasar por Emiratos Árabes Unidos, China y Arabia Saudí volvió al fútbol español con dos temporadas en el RCD Mallorca, y estas tres últimas campañas en el Deportivo Alavés. Tiene tres ascensos a sus espaldas y garantiza estabilidad en los clubes por los que pasa estando en ellos dos o tres temporadas de media.
Las expectativas suelen ser uno de los problemas por los que llegan los fracasos (en el caso de que no se cumplan). Sin embargo, el Pucela tiene en su mano cumplir las plegarias, ya que no debe hacer bueno el refrán ‘del dicho al hecho hay un trecho’. Esta vez no tiene que haber un trecho, porque si no acaban viniendo Nico o Chema y Luis, la ilusión generada se esfumará de un plumazo. La carta de presentación de Solares y compañía sacando a Robert Kenedy y trayendo a estos dos nombres para construir un proyecto sería inmejorable atendiendo a las posibilidades reales en Segunda.
De no ser así el debe sería grande, porque no hay nombres para el banquillo o las oficinas que puedan llegar al nivel de estos. El desembarco mexicano en Valladolid debe llegar de la mano de la confirmación de las personas que ocuparán esos puestos. La campaña de abonados estará ahí, pero dar con la tecla en estas claves puede ser un plus para volver a enganchar a una afición que ha acabado harta de su equipo con el infame descenso.
Esto es fútbol y todo puede pasar, pero querer lo mejor ha convertido en casi una obligación de que eso acabe llegando a la disciplina blanquivioleta. Semanas en las que el tiempo va en contra y lo que se decida es trascendental en el devenir del Club construyendo un proyecto que devuelva a la entidad al lugar que se merece, antes o después, eso dependerá del tiempo que Ignite quiera dure su proyecto en el equipo vallisoletano y de que presente y futuro vayan unidos en la misma dirección. Aparentemente la apuesta es fuerte, pero Solares y los suyos deben convertir la incertidumbre en realidad, pasar del dicho al hecho.