Ronaldo fulmina a Cocca

El club  destituye al entrenador argentino y recupera a Álvaro Rubio, que ya estuvo como interino, para dirigir al equipo hasta final de temporada

El 'superviviente' Catoira salva el puesto pese al desastre de la plantilla

Diego Cocca, ante el Sevilla.LALIGA

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Valladolid

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El 0-4 encajado por el Real Valladolid ante el Sevilla hizo mucho daño, más por las formas que por el fondo, pues el equipo está acostumbrado a caer goleado. La indolencia de los jugadores sobre el campo ha tenido una rápida respuesta por parte del club. Ante la imposibilidad de despedir a toda la plantilla, Ronaldo ha decidido destituir al entrenador, tras una reunión vespertina entre Mazziotti, Catoira y él. Cocca es ya historia en el club pucelano.

El director deportivo, una vez más, salva el pellejo y se confirma como un superviviente de manual. El desastre en la confección de la plantilla y por lo tanto gran parte de la patética marcha del equipo en la Liga es totalmente imputable a él, por tomar malas decisiones y, lo que es peor, por dejar que otros las tomen en su lugar.

Quizá esto último, en especial consentir la salida de jugadores clave para que los dueños de la entidad hagan dinero, es lo que le ha llevado a salvar el puesto, aunque no renovará, siga o no Ronaldo al mando del club. El contrato de Catoira expira el 30 de junio y volverá a dejar a un equipo descendido, como hizo con el Espanyol.

El puesto de Diego Cocca lo ocupará Álvaro Rubio, quien ya dirigió de forma interina el equipo, desde la destitución de Pezzolano hasta la llegada del argentino. Los jugadores estaban contentos con el riojano, entrenador del Promesas, y algunos se desanimaron con la entrada de Cocca. Los consentidos futbolistas blanquivioleta tendrán ahora la posibilidad de plasmar esa alegría en el campo, después de una serie de cinco derrotas consecutivas.

Después de algunos amagos de salida por parte de Cocca ante la penosa plantilla que le estaban dejando en enero, ha sido el club quien ha dado el paso. El míster pudo haber buscado una salida honrosa pero se ha encontrado con el despido; más favorecedor en lo económico pero menos en lo anímico.

La nota hecha pública por el club deja claro que es éste quien prescinde del míster, y no él quien se va. Ni siquiera utiliza ese lugar común de «han decidido separar sus caminos». El escrito es taxativo: «El Real Valladolid ha tomado la decisión de dar por concluida la etapa de Diego Cocca como máximo responsable del primer equipo blanquivioleta. El técnico argentino ha estado al frente del Pucela durante ocho partidos oficiales, siete de Liga y uno de Copa del Rey.

A partir de este miércoles Álvaro Rubio, actual técnico del filial y quien ya se sentó en el banquillo del primer equipo tres partidos esta temporada, asumirá los mandos para preparar el duelo del domingo ante el Athletic Club.

El club quiere agradecer a Cocca y a su cuerpo técnico su desempeño como blanquivioletas y les desea la mejor de las suertes en sus nuevas etapas personales y profesionales».

¿Por qué vuelve Rubio y no se ficha otro técnico? En el área deportiva de Zorrilla pueden ser torpes, pero no del todo. Al igual que el común de los seguidores blanquivioleta, dan como descendido al equipo y no van a gastar más dinero en algo que no tiene remedio. Por otra parte, Rubio es un hombre de la casa ante el que no se volverá la grada y del que se espera evite el bochorno de cosechar una derrota tras otra.

El peligro para los dirigentes, si se prolonga el ridículo sobre el campo, es que los espectadores no se volverán contra Rubio (de hecho no llegaron a hacerlo con Cocca, a quien ni se pitó contra el Sevilla), sino contra un presidente que nunca está y contra unos directivos que ejercerán de saco para las tortas dirigidas al Fenómeno. Dado el tiempo que les queda en Zorrilla, a todos les da igual. También a Catoira.

Las cifras de Cocca han sido porcentualmente las peores en Liga de los tres entrenadores que han pasado por el electrificado banquillo pucelano. En siete partidos ha sumado una sola victoria (frente al Betis) y seis derrotas, cinco consecutivas. Con 3 puntos de 21 posibles su porcentaje es el peor (14,3%). Y las cifras de goles son escandalosas: tres a favor y 18 en contra: un tanto marcado por cada seis recibidos.

Pezzolano hizo mejores números. Con 9 puntos de 45 posibles, sumó el 20%. Su diferencia de goles no se disparó por seis, pero sí por más de tres (10 a favor, 32 en contra). Sin embargo dejó al equipo último, al igual que su vecino del Río de la Plata.

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Rubio sólo dirigió dos choques de Liga pero, al ganar uno, dispara sus cifras: 50% de puntos, dos goles a favor y dos en contra. En ese lapso su equipo fue el décimo mejor y el decimonoveno desde el inicio liguero.