Diario de Valladolid

El Real Valladolid, a evitar el ridículo

El colista, sin sus mejores piezas Moro y Juma, recibe al líder Real Madrid con la intención de competir para esquivar la paliza y, si puede, buscar la sorpresa

Lucas Rosa intenta quitar el balón a Rodrygo en el partido de la primera vuelta.

Lucas Rosa intenta quitar el balón a Rodrygo en el partido de la primera vuelta.LALIGA

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La vida a veces impulsa para alcanzar el éxito y la opulencia. En otras ocasiones baja el listón para alcanzar un transcurrir normal, sin problemas. Si se pone pesada, sumerge al interfecto en el pozo de la pobreza. Y, si aprieta más, en el de la miseria absoluta.

¿Puede ser la existencia aún más cruel? Sí. Hay algo peor que no encontrar comida: recibir una patada que te salte los dientes. Si la hallas, no puedes masticarla.

Así está el Real Valladolid 24-25: mísero y desdentado.

Cada vez le faltan más piezas en su boca y no llega ninguna de repuesto. Esto propicia un duelo no desigual ni dispar, sino de universos opuestos: ese mostrador de encías llamado Real Valladolid recibe esta noche al Real Madrid. Los blancos son como el tiburón: más de cinco filas de dientes y la capacidad de regenerar otro en 24 horas cuando uno cae. Qué espléndida es la naturaleza con algunos. Sobre todo, con los que hacen bien las cosas.

Visto el panorama, el objetivo del Real Valladolid no es hincar los dientes que no tiene en la piel del tiburón blanco, demasiado coriácea para él. Ni siquiera lo es evitar sus bocados. El fin del Pucela es que los trocitos en que lo convierta el rival puedan ser pegados para seguir nadando.

Es decir, se asume la derrota. Y hasta la goleada. Lo que se debe evitar a toda costa es el ridículo. En el marcador y en el juego. Una paliza histórica, por muy Real Madrid que sea, acompañada de una imagen de impotencia o desidia, dejaría al pescado pucelano (se parecería al besugo, si no fuese por su elevado precio) para hacer conserva y abrir la lata en Segunda.

Diego Cocca, cada vez más realista y honesto, cada vez más desanimado ante la ruina en la que se ha metido bajo palabras dulces y hechos amargos, cuenta con muchos condicionantes para elaborar su once. La única zona superpoblada, su mediocentro, ha quedado baldía. Con Juric sancionado, Meseguer y De la Hoz fuera y el apaño del central Cömert lesionado, el míster debe encontrar pieza para completar el trío con Martín y Kike, que todavía no va en góndola. Puede retrasar al toledano y dar entrada en su posición a Iván Sánchez, o puede colocar a Anuar o Amallah por Juric y poner en el extremo a Amath o incluso a Iván. Aunque Cocca, a diferencia de Pezzolano, si sabe cuál es la posición de cada jugador.

Con las ausencias de los dos mejores del equipo: el lesionado Moro y el desaparecido Juma, un posible once blanquivioleta es el compuesto por Hein en la puerta; Luis Pérez, Javi Sánchez, Torres y Rosa en defensa; Martín, Kike y Amallah en la medular; Anuar y Amath en los extremos; junto a Marcos André en punta. Completan la convocatoria Ferreira, Cenk, Iván Sánchez, Sylla, Latasa y los filiales Koke, Chasco, Chuki y Arnu. Los que más ganan, Machis y Kenedy, quedan de nuevo fuera de la lista. A veces la vida es lo que queremos que sea.

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