BALONCESTO / SEGUNDA FEB

Kevin Schutte, punta de lanza para el CBCV

El pívot neerlandés, de 2,08 metros, afronta su segunda experiencia en España dispuesto a aportar su presencia en la pintura y sin convertir el ascenso en una obsesión:«No siento presión»

Kevin Schutte, en su presentación con el CBCV.A.G.

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El UEMC CBCV Valladolid continúa dando a conocer a los nuevos tripulantes que se han sumado a su barco para esta temporada. Uno de ellos es Kevin Schutte, un pívot neerlandés de 2,08 metros que llega a la capital vallisoletana dispuesto a aportar su presencia en la pintura y su experiencia después de haber vivido ya una primera aventura en el baloncesto español.

El interior internacional de Países Bajos afronta su llegada a Valladolid con buenas sensaciones. Después de su paso por Córdoba, Schutte encara esta segunda experiencia en España con la tranquilidad que aporta conocer ya el país, sus costumbres y las particularidades de la competición. «Estoy muy contento de haber venido a Valladolid. Es mi segunda experiencia en España y estas primeras semanas están siendo muy buenas», explica el jugador, satisfecho con sus primeros días dentro de la dinámica del conjunto vallisoletano.

Su llegada se produce, además, en un proyecto que afronta la temporada con ambición. Sin embargo, el pívot no quiere que el objetivo del ascenso se convierta en una fuente de presión. Su receta pasa por centrarse en el trabajo cotidiano, asumir las responsabilidades individuales y avanzar sin mirar demasiado lejos. «No siento presión con respecto al ascenso. En el equipo no lo hablamos diariamente. Algunas veces bromeamos entre los compañeros con eso, pero todo el mundo tiene muy claro el rol que tiene dentro del equipo y que vamos a ir partido a partido».

Su etapa anterior en Córdoba supuso su primera toma de contacto con España y con una cultura y una forma de entender el baloncesto diferentes a las que conocía. Una experiencia que, según reconoce, no siempre fue sencilla al principio, especialmente por el proceso de adaptación a los horarios, las costumbres y el estilo de juego. «Córdoba fue mi primera experiencia en España y fue muy buena, pero me costó adaptarme por primera vez al país, a los horarios y a las formas de juego. Ahora en Valladolid, siendo mi segundo año en el país, todo es más conocido y cómodo».

También ha percibido diferencias importantes entre ambos vestuarios. En Córdoba convivió con un grupo compuesto prácticamente en su totalidad por jugadores extranjeros, mientras que en Valladolid se ha encontrado con una plantilla en la que la presencia de jugadores nacionales es mayoritaria. «En Córdoba todo el equipo eran extranjeros, como yo, y era un grupo muy versátil. En Valladolid el grupo es mayoritariamente español y hay pocos extranjeros, así que hay una diferencia».

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Sobre la pista, Schutte tiene claro cuál es su posición natural. El neerlandés se encuentra especialmente cómodo ejerciendo como ‘5’, desde donde pretende aprovechar sus condiciones físicas para hacerse fuerte cerca del aro y contribuir en aquellas facetas que el equipo necesite.