SUBVENCIONES
Comparativas odiosas en los clubes de elite de Valladolid
El BM Atlético Valladolid se ve discriminado al no poder gestionar una instalación municipal como CBCV, el Aula, el CPLV o los equipos de rugby
Devuelve cada año un 40% de su asignación, por el 11,8% del CPLV, el 13,5% de El Salvador, el 17% del Aula, el 18/ del VRAC o el 33% del CBC Valladolid
Una vez descontado el gasto por uso de instalación el club más agraciado es el CB Ciudad de Valladolid con un montante total de 114.085 euros

Vista panorámica del pabellón Huerta del Rey.
Dicen que las comparaciones son odiosas pero la realidad es la que es y pese a que desde el Ayuntamiento se intenta tratar a todos los clubes por igual, los números dicen lo contrario cuestionando los criterios de evaluación y puntuación de la propia Fundación Municipal de Deportes a la hora de repartir los 891.648 euros que ha dedicado este año al deporte de elite o lo que es lo mismo a los 25 clubes cuyos equipos militan en categoría nacional. El trato no es ni mucho menos equitativo y todo por los ‘privilegios’ que algunos clubes tienen a la hora de tutelar o gestionar alguna de las instalaciones municipales.

Subvenciones municipales a clubs de élite de la ciudad. Los siete más representativos.
Y en esta guerra de guerrillas el principal damnificado es sin duda el Balonmano Atlético Valladolid. Aunque la asignación que recibe es la mas alta de los 25 ‘elegidos’ por valor de 170.450 euros, la misma que tiene el CB Ciudad de Valladolid a pesar de que estaba en una escalón inferior (Primera FEB por la Asobal de los gladiadores azules), es el único club de los siete poderosos, los siete clubes de elite de mayor rango y por ende con mayor asignación económica municipal, que no tiene el privilegio de poder gestionar una instalación municipal, con todo lo que ello lleva consigo en cuestión de ahorro, como lo hacen el CBC Valladolid (Frontón de Pisuerga), BM Aula (Polideportivo Cristóbal Colón), VRAC y El Salvador (Pepe Rojo), CPLV (Polideportivo Hockey Canterac) e incluso CB Ponce Valladolid (Polideportivo Ponce).
Y es que el BM Atlético Valladolid es de largo el que más dinero devuelve al Ayuntamiento por alquiler de instalaciones. Se le prometió en su día que iba a gestionar el ‘nuevo’ Pabellón Barrio Delicias, antes Allue Morer, y se quedó en agua de borrajas. Ingresa 170.450 euros y paga 68.729, lo que le queda una asignación insuficiente de 101.721 euros, por debajo de lo que recibe incluso el CB Ciudad de Valladolid (antes Real Valladolid Baloncesto), que gracias al poder gestionar de forma gratuita el frontón, donde juega el filial y la cantera, se ahorra una importante suma de dinero para ser, de largo, el más beneficiado al recibir la mayor suma de los ‘25 elegidos’ y de los siete de mayor rango con 114.085 euros.
Incluso CR El Salvador, con 50.000 euros menos recibidos de subvención llega al final a su bolsillo mayor cuantía que el BM Atlético ya que solo paga 16.389 en concepto de pago de dependencias, no de los campos de Pepe Rojo, que esta al igual que el VRAC exento de tasas con la excepción de la luz, que corre por su cuenta.
Las comparativas son odiosas y obligan a una revisión, al menos con el BM Atlético, y más mirando lejos de Valladolid, en la Comunidad, donde sus vecinos Villa de Aranda y Ademar de León, por poner dos ejemplos, reciben de sus ayuntamientos por ejercer de embajadores 275.000 y 200.000 euros, respectivamente.
El no poder gestionar una instalación municipal obliga a devolver al BM Atlético por el uso de la misma la friolera de un 40% de la subvención asignada, un porcentaje superior al pagado por el club de baloncesto por el uso del Pisuerga (primer equipo y Escuela) cifrado en un 33%, y años luz de las devoluciones del VRAC (18%), BM Aula (17% por tener el Cristóbal Colón), El Salvador (13,5%) y CPLV (11,8% al tener Hockey Canterac).
Los clubes se mantienen expectantes y según ha podido saber este periódico con las uñas preparadas tras el descenso del CB Ciudad de Valladolid a Segunda FEB o lo que es lo mismo a la tercera categoría del baloncesto español. La revisión de su asignación se hace obligada. Las preguntas afloran. ¿Se le mantendrá la misma asignación? ¿Se subirá las subvenciones del resto? De momento secreto de sumario y una incómoda piedra en el rejado del Ayuntamiento porque los clubes o al menos algunos clubes no se quedarán de brazos cruzados.