TRES SEGUNDOS
El baloncesto activa el modo supervivencia
El baloncesto de elite en Valladolid da sus últimos coletazos como Real Valladolid Baloncesto para volver al CB Ciudad de Valladolid donde abrirá la puerta de salida y provocará cambios

Alejandro Paniagua se dirige a un árbitro el día de su debut con el UEMC Real Valladolid Baloncesto en la Primera FEB.
En una temporada sin duda no solo para el olvido sino también para el análisis. Una campaña en la que se ha dejado escapar una oportunidad de oro para seguir regenerando ese baloncesto de elite en Valladolid tocado por la mano del demonio que a lo largo de la historia ha sido pisoteado por la incapacidad de algunos de sus dirigentes (unos por no estar cualificados, otros por estar más pendientes de la foto que otra cosa, otros que han vivido por encima de sus posibilidades, otros por querer estar por encima del bien y del mal y otros simplemente por tener las manos atadas).
El Real Valladolid Baloncesto, en sus últimos coletazos de la mano de su mal o más bien decepcionante hermano mayor, Real Valladolid CF. Y lo hace también tocado por la mala planificación general de esta campaña activando el ‘modo supervivencia’, con el penúltimo cambio en el club, en la primera plantilla, con el cese fulminante de Iñaki Martín, el tercer entrenador tras Paco García al que hubo que indemnizar y Lolo Encinas, para emprender una peligrosa, arriesgada pero quizás también necesaria huida hacia adelante colocando al hasta ahora ayudante de todos Alejandro Paniagua, sin experiencia para cocinar una ‘patata caliente’ en la que todos cruzamos los dedos.
La historia es cuestión de supervivencia. Si no tuviéramos ese pasado que nos llegó a ahogar estaríamos desprovistos de la impresión de que todo puede volver a repetirse. Porque la supervivencia del Club, con un agujero económico para echarse a temblar, pasa en buena parte por continuar en la Primera FEB, la categoría de plata del baloncesto español. No parece haber otro camino.

Aficionados del Real Valladolid Baloncesto, protestando en el último partido ante Cartagena.
La piedra está ahora en el tejado de los jugadores y del cuerpo técnico. Ganar en Ourense este sábado se antoja como fundamental y casi definitivo para no invocar a los fantasmas el próximo viernes día 9 ante Menorca en el último partido de Liga.
El baloncesto, tras lo vivido y sobre todo sufrido en la presente temporada, no solo arriba, en la cima, sino también abajo, donde al Real Valladolid se le ve como un enemigo, necesita de una regeneración total. De ahí que el nombramiento de Paniagua como improvisado ‘apagafuegos’ sea el penúltimo cambio de un club obligado a virar su rumbo.
Porque el Real Valladolid Baloncesto, en breve de nuevo CB Ciudad de Valladolid, volverá a sus orígenes donde impere cuanto menos la sensatez, donde se gaste lo que se pueda gastar, donde esté el que deba estar diciendo adiós al ‘funcionariado’, donde se suprimirán cargos que poco o nada han aportado, todo lo contrario y que han ayudado a lastrar un poco más a un club sobrepasado con una estructura profesional que no ha sida precisamente profesional (véanse los resultados). La puerta se abrirá para muchos a partir del próximo viernes enseñando el camino de salida. La supervivencia impera.