BALONCESTO / PRIMERA FEB

Un decrépito Real Valladolid Baloncesto vuelve a naufragar sin remisión en Pisuerga

No hubo derbi; un San Pablo Burgos infinitamente superior le saca del partido en los doce primeros minutos marchándose por 25 puntos (11-36) / Los burgaleses, sin oposición, nadaron y guardaron la ropa / De nuevo pitos suenan en Pisuerga / Susto en la grada con el desvanecimiento de un aficionado

El canterano Juan García-Abril, intenta abrirse camino entre Corbalán y Gudmunsson.PHOTOGENIC

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Nuevo esperpento en Pisuerga. Si el aficionado, el paciente aficionado del Real Valladolid Baloncesto al que sin duda habría que ponerle un monumento de la talla del Santo Job, pensaba que lo había visto todo y que su equipo había tocado fondo esta temporada, se equivoca. Porque la incapacidad manifiesta del UEMC Real Valladolid le lleva una vez más al más humillante de los sonrojos ante su afición. No hubo derbi en ningún momento porque el San Pablo Burgos es infinitamente superior. Así de claro. Y si a esto le añades la fragilidad de un equipo cogido con alfileres en el que su defensa de sombras provoca una y otra vez jugadas de tiralíneas del rival, y ya no es una casualidad, miel sobre hojuelas.

El Pisuerga volvió a pitar a su equipo en varias fases del encuentro. El inicio de partido, patético por parte de los blanquivioletas con un 0-8 de salida, solo fue un adelanto del esperpento que se iba a vivir tan solo minutos después. Porque de nuevo otro rival, esta vez no del montón como los anteriores que ya han bailado al Real Valladolid, se encontró con un impensable coser y cantar traducido a un más que clarividente 9-32 al término del primer cuarto.

La incapacidad defensiva en la defensa de los bloqueos partió de nuevo al Real Valladolid donde Lolo Encinas, perdido y... solo, animaba sin descanso agitando los brazos en busca de una marcha más. ¿Para qué? Para nada. La diferencia era abismal. El baloncesto moderno que iba a ilusionar volvió a aburrir hasta tal punto de convertir los tiempos muertos con la salida de los preinfantiles a jugar como principal reclamo.

Una acción del derbi entre UEMC Real Valladolid y San Pablo Burgos.PHOTOGENIC

De nuevo hubo desfile de aficionados cabizbajos camino de la salida mucho antes de que acabara el encuentro. Si la entrada en Pisuerga ya fue pobre, el pseuodobaloncesto practicado por su equipo, solo semejable a la decadente última etapa del CB Valladolid en la ACB con Ricard Casas a los mandos, la condescendencia del ‘no da para más’ se apoderó de los valientes que aguantaron pegados a su asiento.

Pocas veces San Pablo Burgos encontró tan poca oposición no solo en un derbi sino en un partido. Porque mandaba por 25 puntos (sí, 25) en el minuto 12 (11-36). Porque se permitió el lujo de nadar (sin oposición, eso sí), rotando a todo su banquillo (jugaron los 12) para después guardar la ropa sin ningún problema. Cada ataque era un paseo. Cada defensa, cambiando en todos los bloqueos, un quid imposible de resolver para un rival incapaz de leer las simples continuaciones.

El susto provocado en la grada con un desvanecimiento de un espectador deteniéndose el partido, provocó al menos que la atención no estuviera en la cancha, sino en la grada. Ni siquiera del llamamiento a filas acelerado de Lolo Encinas a los recién reaparecidos tras lesión Mike Torres y Puidet, o el debut también prematuro y con un solo entrenamiento de Dremer, ayudó a cambiar las cosas. 

El pescado estaba vendido desde el primer cuarto. Todo lo demás sobraba y no fue reflejo de la patética puesta en escena de un UEMC Real Valladolid Baloncesto construido y diseñado cuanto menos para acceder a los playoffs. Y con esta imagen y este baloncesto, lamentablemente y de forma incomprensible, el objetivo queda muy lejos asumiendo el que tenga que asumir responsabilidades. Al final fueron 32 puntos de diferencia (73-104) que bien pudieron ser 40 o 50 o... los que quisiera Burgos. Porque si la diferencia en el marcador fue de 31 puntos, en la valoración el rojo de la humillación pasó a rojo flúor con ¡¡¡73 puntos de diferencia!!! (128 de San Pablo por 55 del UEMC Real Valladolid).  

Otro dato simple puede explicar el paseo, literal, que se dio San Pablo Burgos en Valladolid. Jugaron sus 12 jugadores. El que menos jugó 12 minutos. El que más, apenas 21. Solo dos jugadores pasaron de los 20 minutos: Cuevas y Díez. En el UEMC RVB, curiosamente y todo un mensaje para navegantes, el que menos actuó fue el base titular, Sans, con poco más de cuatro minutos. El que más, Vucetic, 27 minutos. El debutante Dremers, acabó con 9 puntos en 16 minutos valorando 5.

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