Diario de Valladolid

BALONCESTO / LEB-ORO

El Real Valladolid: en el nombre de... Devin Schmidt

El americano, con 36 puntos, asume en Cáceres el liderazgo ofensivo del UEMC Real Valladolid para encadenar el octavo triunfo consecutivo / Primer examen salvado sin el lesionado Mike Torres

Devin Schmidt es frenado en su penetración con falta por un jugador del Cáceres. / LOF

Devin Schmidt es frenado en su penetración con falta por un jugador del Cáceres. / LOF

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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No importa cuán adversas parezcan las circunstancias. Si tu llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, alcanzar el éxito es más fácil.

El partido en Cáceres, penúltimo clasificado era una trampa para un UEMC Real Valladolid herido por la ausencia del lesionado ‘sine die’ Mike Torres, uno de los ‘jefes’ del equipo, que podía llevar a la distracción. Sin embargo este equipo, aún sin base titular en cancha, parece hecho, por fin de otra pasta. Aunque para ello deba recurrir a la magia de un jugador como Devin Schmidt, que ante la ausencia del faro que da visibilidad al equipo, no dudó en asumir la responsabilidad diciendo ‘dádmelas a mi, que yo resuelvo’.

EL MUNDO

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Y así fue, Schmidt, gustándose en cada acción ofensiva (en defensa es otro cantar diferente) se convirtió en un martillo pilón ante la defensa cacereña, la defensa que más puntos encaja en la LEB-Oro.

El francotirador americano apuntó y disparó sin miedo, a veces incluso en exceso, pero sabedor de que el de ayer era ‘su’ partido. Nadie pudo con él. Ni en los punteos a sus mortíferos triples ni en las acciones de 1x1 al más puro estilo ‘playground’. 

El jugón fue una pesadilla cada vez que estaba en pista. Y con él, primero valió para aguantar la osada pero intermitente resistencia de un Cáceres agarrado al bendito flotador que le concedió en el primer cuarto los rebotes en ataque, y con él después abrió tierra de por medio en el temido Multiusos de Cáceres, lugar de otrora batallas perdidas. 

Paco García, que repartió galones por igual en la dirección a un Costa más comprometido y a un Puidet vestido de fiel soldado zapador,  vio como el partido se rompía a la vuelta de vestuarios, en el tercer cuarto cuando cogió una renta de 16 puntos (43-57).

Esa diferencia fue un muro infranqueable ya para Cáceres que a base de arreones consiguió acercarse hasta los cuatro puntos a poco más de dos minutos para el final )74-78). Pero allí estaba el ‘padre’ de todos. Un Devin Schmidt que hizo que el balón fuera suyo para dictar sentencia en un partido coral.

Dos acciones consecutivas suyas de 1x1 significaron el punto y final a la resistencia cacereña, condenándoles sin piedad alguna a su sexta derrota consecutiva mediante un triunfo (79-87)  tremendamente laborioso, el octavo triunfo seguido de los vallisoletanos, que sirve para seguir soñando, con Mike Torres o sin él y con un recambio todavía por llegar, en la Copa Princesa. ¿Quién dijo miedo? 

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