Diario de Valladolid

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La paradoja del Pucela

El equipo es segundo, en zona de ascenso directo, es el mejor de las últimas 15 jornadas pero siguen los pitidos, las críticas a su juego y las peticiones de dimisión del técnico

Salazar, Torres y Boyomo celebran el gol del primero.

Salazar, Torres y Boyomo celebran el gol del primero.

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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Tras las primeras cinco jornadas de Liga, la pregunta no era si iba a subir directo el Zaragoza, sino con qué antelación sobre el final de Liga iba a hacerlo. Los maños llevaban un pleno de cinco victorias. De los doce partidos siguientes, ganaron  uno. Poco después su técnico fue despedido y el equipo navega por la zona media, melancólico por lo que pudo ser y no fue.

Espanyol y Tenerife llegaron  a ser líderes, pero fueron  incapaces de mantenerse en la cúspide. Los catalanes son ahora cuartos y los canarios, décimos. El Leganés es el equipo que en más jornadas ha ocupado la cabeza de la tabla (9) y sigue como primer clasificado, pero suma 6 puntos de los últimos 15 y no ha ganado en las cuatro últimas jornadas.

La Liga parece loca. El único equipo que ha hecho pleno de victorias en las dos últimas semanas es el ahora ex colista Cartagena. Y el único de los de la zona de ascenso directo y promoción que suma tes triunfos en los últimos cinco encuentros es... el Real Valladolid.

El caso del conjunto blanquivioleta es más digno de estudio que de curiosidad. Tocó fondo en la cuarta jornada al caer a la vigésima plaza, con una victoria y tres derrotas. Subió al decimoctavo puesto en la siguiente, tras empatar en casa con el Elche... y desde entonces es el mejor equipo de las últimas 15 jornadas con  32 puntos, por delante de Leganés y Éibar (28) y Sporting (27). Este colchón le permite incluso computar  como el mejor una jornada más, la cuarta, pese a que fue en la que tocó fondo en Albacete (2-0) con su tercera derrota consecutiva.

El mejor equipo en este largo lapso de competición ha tardado sin embargo 19 jornadas en entrar en la zona de ascenso directo. El logro se debe en parte a méritos propios y en parte a deméritos ajenos. Ningún equipo campea por la categoría con una superioridad no ya aplastante, sino evidente. Nunca ha sido más cierto que en Segunda cualquiera puede perder con cualquiera.

Esta igualdad refractaria a la meritocracia es la que puede haber enfriado el corazón de buena parte de la afición pucelana, que vive instalada en la paradoja. El equipo más pujante de Segunda, el que ha entrado en zona de ascenso directo y llega con más fuerza al paso del ecuador de la competición, no convence a muchos de sus parroquianos, que no ven sus resultados apoyados por las sensaciones. Hasta en el partido en que se puso segundo hubo silbidos al juego del equipo. Y hace muy poco, tanto en casa como fuera, se ha cantado alto y de forma coral el ‘¡Pezzolano, dimisión!’.

Es evidente que este Real Valladolid no enamora más que en las cifras. No cuenta con un estilo de juego definido ni domina los partidos, aun con los inevitables vaivenes del juego que impiden ser superior durante los 90 minutos. Los de Pezzolano parece que primero van a impedir que les marquen y luego a marcar. Su fútbol no es alegre más que a ratos y parecen regirse por acciones individuales o asociativas de dos o tres jugadores, más que por un fútbol colectivo que saque lo mejor de cada componente del conjunto.

Los vaivenes del equipo son constantes. Puede estar ajeno al partido y enchufarse después a tope, o bien hacerlo al revés. Lo que es difícil de ver es un encuentro de un comportamiento constante. Fruto de estos vaivenes y falta de dominio en el juego es que, pese a su excelente clasificación, el Real Valladolid ofrezca la peor diferencia de goles a favor y en contra de los primeros clasificados (+4). Hasta el Oviedo, undécimo, la supera con +6.

Pero se sube con resultados, no con sensaciones. Y por eso la afición pucelana se ha dividido en dos en las últimas semanas. A los anti Pezzolano les ha surgido una oposición pro Pezzolano que valora su marcha en la Liga y la creciente competitividad del equipo, incluso por encima de bajas tan importantes como Marcos André, Javi Sánchez y Sylla, que se amplifican ante la cortedad de la plantilla. Los defensores del entrenador uruguayo piensan que con estos jugadores más los fichajes de invierno, el Pucela puede salirse en la segunda vuelta. 

Por ahora es una incógnita, aunque en el propio club esperaban estar más abajo a estas alturas de Liga con estas carencias y bajas.

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