Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID-MIRANDËS (EL ANÁLISIS)

Pezzolano, su flor y abogado defensor del Real Valladolid

Tras un nuevo ejercicio de resiliencia se abona a la épica para experimentar y contagiar el éxtasis pidiendo a la afición la paz en Zorrilla que no es capaz de pedir la directiva

Los jugadores del Real Valladolid celebran uno de los goles ante el Mirandés. / LALIGA

Los jugadores del Real Valladolid celebran uno de los goles ante el Mirandés. / LALIGA

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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Ganar por encima de todo para seguir creciendo, para seguir olvidando, para seguir creyendo en recuperar los galones de Primera arrancados de cuajo por la incapacidad suma de la pasada campaña. Ganar para calmar y... acallar el viento de cara que sopla en Zorrilla cada partido en contra del presidente Ronaldo, ayer presente en el palco tras las últimas ausencias por su bautizo, su boda y su luna de miel, y en contra del entrenador.

Pezzolano, en un nuevo ejercicio de resiliencia, volvió a salir airoso. Aunque fuera, de nuevo, tras ser puesto contra las cuerdas, tras hacerlo, de nuevo, sobre la campana para encadenar un nuevo triunfo, el quinto consecutivo que sirve al equipo para entrar por primera vez en zona de playoff de ascenso y para acallar todas las dudas creadas en torno a su persona.

Su Real Valladolid volvió a ser durante muchos minutos un equipo ramplón y durante algunos minutos hasta incapaz de sortear el planteamiento ultradefensivo de su rival. Pero ganó, volvió a ganar. Y más con ese dibujo  3-5-2 convertido en apuesta personal y escudo del empecinamiento y cabezonería. Un dibujo, de nuevo, cambiado sobre la marcha para, a la postre, acabar ganado el partido.  Tuvo que esperar otra vez (y van...) a la prolongación del partido  para con el gol postrero de Escudero experimentar el tan perseguido éxtasis.

Un gol, otro gol sobre la bocina salvador para desatar la locura y aplicar esa dosis de amnesia tan necesaria a día de hoy que apacigüe la ira ya descontrolada de un público que sigue sin perdonar el descenso.

El siempre paciente e impasible Pezzolano, agarrado a esa flor que parece llevar consigo, ha ganado asalto tras asalto en busca de ganar una guerra que no es otra que recibir la condescendencia de la afición. Y lo ha hecho en silencio, sin hacer ruido, como un gentleman aguantando lo inaguantable. Porque ‘su’ Real Valladolid es ya quinto, a un punto del Espanyol (con un partido menos), su próximo rival.

Triste es que Pezzolano tenga que pedir a la afición lo que no es capaz, por omisión e invisibilidad, de pedir la propia directiva. Tras el partido ante el Mirandés Pezzolano no dudó en ejercer de abogado defensor pidiendo a la afición que cesen los cánticos que piden la salida de los brasileños del Real Valladolid.  «Me siento avergonzado porque me dio tristeza que se cante contra los brasileños. Me da bronca que insulten porque hoy todos somos brasileños, y si cantaran contra los españoles seríamos todos españoles».

Todo un gesto hacia el inmutable y ayer sonriente Ronaldo Nazario, hacia Júlio Baptista y Paulo André, los tres brasileños del Pucela.

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