POLIDEPORTIVO | EL DEPORTE DE BASE, A ESTUDIO

Tu haz deporte que ya lo pagarán tus padres

Publicado por
Redacción de Valladolid
Valladolid

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No deja de ser curioso que mientras en otras muchas cosas el paso de los años ha llevado a la mejora dando zancadas de gigante, en el deporte de base, el que practican nuestros hijos, muestra en pleno siglo XXI una cojera más que evidente. Recuerdo como si fuera ayer el deporte que practiqué en el colegio La Salle, totalmente gratuito y con los valores de la capacidad de sacrificio como bandera. Entrenando en el patio del colegio haciendo cambios de mano delante de una alcantarilla que hacía las veces de cono o en otros casos como un privilegio en la ‘nevera’ del patio cubierto. Después como entrenador, primero en La Salle y después en Maristas, las condiciones mejoraron (uso del pabellón) con el paso de los años sin perder un ápice esos valores de dedicación, implicación y capacidad de sacrificio. Y no hablo de los jugadores sino también de los directivos del club que buscaban debajo de las piedras dinero para que el hacer deporte, en este caso jugar al baloncesto, no repercutiera en los bolsillos de los niños.

El tiempo ha pasado y la cojera se ha acentuado convirtiéndose el deporte base, bien por incapacidad, comodidad, negocio o simplemente por exigencias del guión de una sociedad conformista, en un bien casi de lujo equiparado en muchos casos a ‘actividades extraescolares de aula’. Pero lamentablemente en baloncesto, fútbol, balonmano o cualquier otro deporte, los entrenadores de base no son nativos, ingenieros o sinfonistas (por poner unos ejemplos) como en las clases de inglés, robótica o música, aunque el precio, en la mayoría de los casos así lo pareciera.

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Como bien me dijo un buen amigo, padre también con el que compartí entrenamientos en el patio cubierto de La Salle, ‘tú haz deporte que ya lo pagarán tus padres’. Una realidad irrefutable. Los padres son los auténticos ‘paganinis’ del deporte de base, los que verdaderamente lo sujetan con el religioso pago de las cuotas, en muchos casos abusivas, para que puedan hacer sus hijos deporte. Un deporte que por otra parte y por desgracia (en cuanto a valores) en poco se parece al que viví años atrás. El deporte base está mal cuidado y mal atendido, se ha convertido en un ‘sacaperras’, y en unos casos, en negocio encubierto para falsos románticos o supervivientes, y en otros en tapadera para alimentar la bestia que lleva dentro el deporte profesional de los clubes de élite.