Es para llorar
Normalmente, las primeras semanas tras el final de las competiciones que cierran la temporada suelen ser, desde el punto de vista informativo, planas. Los deportistas se van inmediatamente de vacaciones, las direcciones deportivas estrechan el cerco de aquellos a los que pretenden fichar y los periodistas nos dedicamos a hacer balances ante la notable disminución del caudal informativo en el día a día. Llegan en nuestro auxilio otras competiciones más estacionales a las que prestar atención como el voley playa, pruebas tipo triatlón, padel, ciclismo o piragüismo que también tienen su importancia pero, este año está siendo muy distinto, no hace falta más que comprobar el ritmo que llevamos en las dos últimas semanas.
Ya sabíamos que en el Real Valladolid el verano iba a ser poco habitual puesto que, además de las obras de eliminación del foso en el estadio, empezaríamos a ver la aplicación de las primeras decisiones importantes de Ronaldo como propietario. La continuidad de Miguel Ángel Gómez, a mi entender muy positiva, las diversas ruedas de prensa para informar de los diferentes cambios en el estadio mientras esperamos la llegada de nuevos e importantes patrocinadores, entre ellos la nueva firma encargada de fabricar la camiseta blanquivioleta, el nuevo vídeomarcador del fondo sur, la campaña de abonados, etc., deberían haber sido los acontecimientos que captaran toda nuestra atención pero no, casi al inicio de todo este periodo se coló la Operación Oikos, esa que pretende demostrar que el partido entre el Real Valladolid y el Valencia estaba amañado.
Sinceramente, a nivel personal, todo lo que rodea esta historia me parece cada vez más esperpéntico; según se ha publicado en las páginas de este diario, el informe que la policía ha enviado al juez considera probado que ese partido estuvo condicionado antes de jugarse y, entre otras conclusiones, aporta como prueba los diversos comentarios de periodistas deportivos que se sorprendieron por la forma de producirse los goles. No soy experto en derecho pero desconocía que las opiniones subjetivas de terceras personas podían alcanzar la categoría de prueba en un sumario y, más aún, que esos testimonios pertenezcan a periodistas de medios nacionales que no han visto más de media docena de partidos del Real Valladolid esta temporada.
Puestos a incorporar, propongo que añadan las de los periodistas de aquí, los que sí hemos visto todos los partidos y sabemos que esos fallos han sido recurrentes durante todo el curso y que, además, han sido precisamente los que han estado a punto de llevarnos a Segunda División. Más aún, incorporen los comentarios en los que vemos cómo el árbitro no pita un claro penalti sobre Enes Ünal en ese mismo partido así como los dos remates al palo, uno de Toni y otro de Alcaraz. Y luego está el Llorona FC, perdón, el Girona, tratando de recuperar en los despachos lo que perdió en el campo, algo así como aquella frase de la sultana Aixa a su hijo tras perder Granada: «Llora como mujer (o como niño, no está claro) lo que no supiste defender como hombre». Efectivamente, es para llorar.