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Redacción de Valladolid
Valladolid

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Cierto es que el balonmano de elite en esta ciudad logró regenerarse y levantarse tras la dura, durísima caída que supuso ver la trágica desaparición del BM Valladolid. El BM Atlético consiguió lo más complicado como era llenar el gran vacío dejado por el club que logró desafiar a los grandes no solo con raza y juego sino con los preciados títulos (dos Copas del Rey, una Recopa y una Copa Asobal amen de varias finales continentales).

Cierto, pero el balonmano de hoy, heroico a todas luces por los pocos medios que manejan a la perfección la directiva del BM Atlético Valladolid, no impide echar con nostalgia, mucha nostalgia, la mirada atrás. Una mirada por otro lado llena de orgullo. Porque el recuerdo es el perfume del alma, el único paraíso del que no podemos ser expulsados. Olvidar no puedo lo que quiero. Porque el hoy es discípulo del ayer.

De aquel ayer en el que el BM Valladolid dado forma por un maestro en ciernes como era Juan Carlos Pastor no solo ilusionó en época de bonanza económica a toda una ciudad sino que fue moldeando un estilo de juego y una ‘Escuela vallisoletana’ que hoy, años después, sigue acaparando protagonismo. Aquel BM Valladolid que dio varias vueltas al mundo y del que yo pude ejercer gracias a este periódico como privilegiado testigo de excepción visitando nada menos que 22 países de Europa, sigue presente. Sigue vivo en boca de aquellos jugadores ilustres de Pastor, los Raúl González, David Davis, Roberto

García Parrondo... (llamémosles los más atentos de la clase), discípulos aventajados que hoy, llevando las riendas de trasatlánticos como el PSG francés, el Veszprem húngaro o el Vardar macedonio, pujan con el propio Pastor y su Pick Szeged húngaro por abrir la prestigiosa puerta de la Final Four de la Champions. Como bien decía Aristóteles, ‘el verdadero alumno es el que supera al maestro’, y ayer el alumno Roberto García Parrondo, con su Vardar, se impuso al maestro Pastor y su Pick Szeged en la ida de los cuartos de final de la Champions por 31-23. Ese recuerdo del ayer sigue presente en mi y en muchos románticos del balonmano.

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De aquel BM Valladolid edificado, posiblemente por las exigencias de ese ingrato guión llamado ‘burbuja inmobiliaria’, en el aire. Un equipo que otorgó una época gloriosa para el deporte de élite vallisoletano y que pese a su desaparición dejó un poso imborrable para todos con los mencionados ‘jinetes de la Champions’, hoy entrenadores, y con los inolvidables Sierra, Chema, Iker Romero, Ávila, Rocas, Montes, Gull, Fis, Muratovic, Malumbres, Gurbindo, Belaustegui, Garabaya, Svensson, Rentero, Prieto, Entrerríos, Perales, Juancho, Edu Fernández, Asier Antonio... y muchos más.