Un conejillo de indias
El VAR vuelve a interponerse en el camino del Valladolid, que ve anulado por novena vez esta temporada un gol después de haberlo festejado
No fue un gol de Zubeldia, aunque lo festejó como si lo fuera.El árbitro anula el gol de Olivas ante la mirada incrédula de Antoñito.-J. M. LOSTAU
El VAR de Éibar, el mismo que le concedió semanas atrás un penalti salvador, esta vez volvió a interponerse en el camino del Valladolid. Un Real Valladolid que, casualidad o no, parece ejercer de conejillo de indias de un vídeo arbitraje que sigue dando de qué hablar y que, casualidad o no, desnivela la balanza en contra del conjunto de Sergio González. Ayer, volviendo a la rutina de esa herramienta llamada VAR que altera y desquicia a los aficionados e incluso al propio alcalde de la ciudad, el Valladolid festejó ayer su octavo gol para luego, minutos después, ser anulado. La dichosa revisión volvió ayer a condenar al eufórico Valladolid como ya ha ocurrido en la presente temporada ante el Barcelona, Villarreal, Huesca, Sevilla (2), Levante y Real Madrid (2).
El Valladolid pagó caro no querer matar el partido cuando se puso 1-0 a los nueve minutos de juego. Con una Real Sociedad timorata que salió al tran-tran, el equipo de Sergio, tras su acoso inicial que daba valor a su apuesta ofensiva de dar entrada en el once inicial a Verde, perdió la pelota y se echó atrás de forma incomprensible. El 67% de posesión de balón de la Real Sociedad. ¿Donde se quedó la presión de los primeros minutos sobre la salida de balón del rival? El Valladolid se durmió con el riesgo de que la fiera, tocada por las ausencias de Iarramendi por lesión y Merino por sanción, despertara. Y... despertó en su único lanzamiento (de cabeza) entre los tres palos. Tras un aviso de Juanmi llegó el jarro de agua fría de Oyarzabal, también en una jugada calcada rematando entre los dos centrales. Incomprensible.
El acertado y a la vez obligado cambio de dibujo táctico de Sergio González tras el descanso dando entrada a Michel porVerde, se fue al traste. Incluso por segundos porque antes justo del gol la entrada de otro defensa, Joaquín, estaba en la parrilla de salida. Un cambio visto y no visto porque el gol de Oyarzabal obligó a cambiar otra vez el dibujo con la entrada de Unal por Anuar.
El Valladolid, herido en su orgullo, logró levantarse tras el acertado cambio con la entrada del delantero turco para dar la vuelta al partido tras un córner en otro espejismo, en otro festejo de gol, el noveno de la temporada que minutos después sería anulado por el dichoso videoarbiraje. El gozo en un pozo. Porque el mal de perder o regalar (según se mire) dos puntos que parecían asegurados en su zurrón, pudo ser aún mayor en una contra final de la Real de cuatro contra uno en el último suspiro que afortunadamente fue incapaz de materializar Bautista y Juanmi.
La falta de madurez del Valladolid, reflejada tras el partido por el propio Sergio González, se vio en esa última jugada en la que perdió el balón fruto del ansia y se olvidó del repliegue.
El VAR volvió a condenar al Valladolid y que terminó despidiendo a los árbitros al grito de ‘fuera, fuera’ en una clara declaración de no entender nada.
La Real Sociedad supo sacar petróleo en Zorrilla. Con poco, muy poco, logró llevarse un punto con el árbitro Alberola, de nuevo en el ojo del huracán tras su polémica actuación en la Copa del Rey con el Real Valladolid.