16.000 tarjetas rojas
El José Zorrilla hace visible su queja por las actuaciones del VAR con respeto e ingenio en una mañana donde el vídeo no fue protagonista
-PABLO REQUEJO
Todos los juegos de palabras con el término VAR ya se han hecho en las redes sociales. Aunque todavía quedaba alguno por hacer. Por eso, ayer era el momento de actuar y de demostrar a la LaLiga que el Real Valladolid está harto y cansado de ser perjudicado por el nuevo sistema de videoarbitraje. Ayer, afortunadamente ni dio ni quitó, aunque en una jugada, un posible penalti en el área blanquivioleta, mantuvo la zozobra durante unos segundos.
Con una sonora pitada y con 16.000 cartulinas rojas, en forma de tarjetas, fue la forma que la afición blanquivioleta tuvo de quejarse por los errores de los colegiados que ha tenido desde el comienzo de la temporada, en unos actos promovidos por la Federación de Peñas. Aunque las instrucciones previas eran que no se mostrarán hasta que no empezase el partido, las ganas de mostrar este rechazo era tan grande que la música de viento sonó mucho antes al grito de «¡Fuera, fuera!».
Se mostraron justo antes de comenzar el choque y durante algunas acciones en las que Sánchez Martínez señalaba en contra de los intereses. Hasta el punto de que la grada elevó la voz para hacer el famoso cántico de «estamos hasta los huevos».
La grada, a través de la Peña Fondo Norte 1928, aplaudió una pancarta con el lema. «Por mucho que os duela, nos vamos a salVAR», un mensaje en forma de dardo para Tebas y compañía.
Durante los primeros minutos el murciano sí recordó a arbitrajes pasados, sobre todo en varias faltas señalizadas a Guardiola. Sin embargo, la peor parte se la llevó el Celta con la expulsión de Hoedt, el danés debutó con la camiseta celeste con tarjeta roja.
Las redes sociales estuvieron muy activas durante los 90 minutos. Hasta la Policía Municipal mostró una imagen. «Las gradas se han llenado de tarjetas rojas para solicitar a los árbitros un pensamiento positivo por el Valladolid en las revisiones del VAR. Deportividad y Respeto ante todo», escribió en su cuenta de Twitter.
Ni Carlos Suárez ni Ronaldo quisieron hacer una queja pública, ésta llegó desde la grada. Una vez que comenzó el choque fue el momento de animar a los jugadores de Sergio González, y en eso, una vez más, no fallaron, demostrando la conexión existente entre plantilla y afición.
El estadio José Zorrilla se llenó de tarjetas rojas, solo la grada ocupada por los más de mil aficionados gallegos quedó sin cubrir. El primer episodio ‘postqueja VAR’ se cumplió sin sobresaltos, veremos qué ocurre el próximo viernes en el choque contra el Huesca. De momento el que ha llorado, ha mamado.