Brotes verdes en el juego
Pese a estar mediatizado por el penalti inexistente, el partido dejó una versión algo más dinámica del equipo pucelano

El atacante blanquivioleta Leo Suárez lamenta de rodillas una ocasión fallada.-J.M. LOSTAU
Imposible explicar el partido sin el penalti inventado a Duro, un chaval que ya tiene una gamberrada que contar a sus nietos. El gol mediatizó el partido y la eliminatoria, si bien se observaron suficientes acciones en el juego como para extraer conclusiones del mismo.
La primera es que, aun con los suplentes, el Pucela recuperó el swing. Por fin se volvieron a ver ataque enhebrados y acciones verticales con destino a puerta. No siempre, ya que el equipo alternó estas fases dinámicas con otras de vacuo y soporífero control.
La mala noticia es que, como casi siempre, el acierto ante la portería es prácticamente nulo. Hubo ocasiones de algunos jugadores, pero la que retrata a uno equivale prácticamente a un sentencia. Cop, con empate a cero, recibe un balón en profundidad. Sólo tiene delante un defensa para encarar al portero, pero se da la vuelta y juega hacia atrás. El cuero acabó en medio campo. Una acción que define a un delantero.
Tampoco fue el día de Keko, apagado y con problemas en el uno contra uno. Suárez trabajó bastante y Verde fue el mejor en ataque. No sólo por su buen gol, sino porque pasó, centró, se desmarcó, ocupó posiciones más allá de la suya de banda y supo ayudar en defensa. Demostró que va asimilando los conceptos obligatorios para un equipo profesional y puede ganarse la titularidad, si no se empeña en jugar los 90 minutos como si fuesen los últimos 5 con obligación de remontar.
Anuar y Alcaraz demostraron que hacen buena pareja en el eje de la medular. Trabajan mucho, se compenetran bien y cubren ambas áreas. El ceutí además desahoga al madrileño del trabajo físico extra que debe hacer con Míchel.
Atrás, Salisu demostró de nuevo que le espera una plaza, y pronto, en este equipo. Con más espacios que en Getafe, supo aguantar bien a los puntas sin precipitarse ni dejar huecos. Hizo una buena pareja con Joaquín. Antoñito también demostró que sabe defender, además de atacar, mientras que Nacho exhibió su nivel habitual. Plano y Ünal lo intentaron, pero no hubo tiempo ni claridad de ideas. Y es que este equipo sigue sin ganar por dos goles de margen.