El VAR tumba al Pucela
Un penalti inexistente señalado por el árbitro tras revisar las imágenes pone fin a su andadura en el torneo del KO
El árbitro ve la repetición de la jugada polémica antes de pitar el penalti inexistente que cambió ayer el rumbo del partido y la eliminatoria.-J. M. LOSTAU
Con el VAR hemos topado. El fútbol ya no es lo mismo, ahora es mucho peor. El videoarbitraje se ha cargado su encanto y sigue dejando malheridos a muchos equipos, entre ellos el Real Valladolid. El VAR puso anoche el punto final a la andadura del Pucela en la Copa del Rey. El VAR, otra vez el VAR, siempre el VAR. En Liga arranca puntos y en Copa la ilusión de entrar en el bombo en el sorteo de cuartos de final, una ronda en la que el Valladolid podría haberse cruzado en el camino de Barça o Madrid. No será posible. Lo decidieron el VAR y Alberola Rojas, el árbitro que (mal)dirigió el encuentro y señaló un penalti que sólo existió en su mente.
El VAR volvió a influir en un partido, en este caso en una eliminatoria. El 0-1 en el minuto 28 dio un giro total al duelo entre Valladolid y Getafe. El equipo de Bordalás, encerrado con el único fin de defender la mínima ventaja de la ida, se vio con pie y medio en la siguiente eliminatoria mientras al Valladolid se le hizo de noche en cuestión de ese largo minuto que dedicó el árbitro a revisar la acción polémica. Bajaba la niebla sobre Zorrilla y el tono blanco que descendía del cielo se transformó en un áspero negro sobre el césped...
Árbitros y futbolistas saben de sobra cuando puede haber dudas en una jugada como la de anoche. Resulta curioso que los jugadores del Getafe comenzasen el repliegue tras la caída de Hugo Duro al considerar que había sido fruto de su tropiezo al impactar con la pierna de Antoñito (no al revés). Si para ellos resultó extraño que Alberola revisase la jugada, mucho más sorprendente fue la decisión de llevar el balón al punto fatídico.
La Copa 2018-2019 ya es historia para el Valladolid pero esta eliminación duele muchísimo por la forma en la que se ha producido, por una decisión del árbitro que estropea un partido que hasta ese instante se había caracterizado por la combatividad del Valladolid y el temor del Getafe a encajar pronto un gol que igualase el de Ángel en el Coliseum Alfonso Pérez.
El Valladolid comenzó enrabietado, dolido todavía por el gol del Getafe en la ida cuando se disputaba el tiempo añadido. Los jugadores se habían conjurado en el vestuario. Pensaban que la remontada era posible. Tras un remate inocente de Ángel en el primer ataque visitante, el Valladolid se lanzó con furia hacia la portería de Chichizola. Su juego no era brillante pero pisaba el área con frecuencia y en los primeros 25 minutos fabricó hasta cinco jugadas de ataque. Verde desaprovechó las dos suyas, Nacho mandó a las nubes un centro-chut y Leo Suárez no llegó a inquietar a Chichizola. A Cop le llegó el balón en dos ocasiones y marró ambas sin opción siquiera de chutar entre los tres palos. Sergio aplaudió desde el banquillo y buscó también la colaboración de los aficionados. Había que remar en la misma dirección y el técnico dio una nueva lección sobre la importancia que tiene la buena conexión entre el equipo y la grada.
Verde pudo empatar pero su lanzamiento fue desviado por el meta. El italiano estuvo más acertado al empalmar un buen centro de Antoñito desde lejos en el minuto 50. El gol levantó el ánimo de los blanquivioleta. La eliminatoria seguía estando cuesta arriba pero el 1-1 dapa paso a la esperanza.
El Valladolid está centrado en la Liga pero Sergio apostó de manefra firme por la Copa en los últimos veinte minutos con los cambios de Ünal y Óscar Plano. El Getafe no daba señales de vida en ataque -el cabezazo de Bruno al poste fue tras una acción as balón parado- y el técnico buscó la gesta hasta el último instante.
Pero además del VAR, al Valladolid también le atizan sus propios fallos y la maldición de los penaltis. En el minuto 85 Alcaraz tuvo la gran ocasión de marcar el 2-1 pero su lanzamiento desde el punto fatídico fue muy flojo y sin colocación, lo que permitió a Chichizola detener la pena máxima sin dificultad. Ahí terminó el sueño del Valladolid y el enojo de una afición que sigue demostrando su señorío a pesar de los manotazos del VAR. Así lo demostró con sus aplausos a Jaime Mata al pisar de nuevo Zorrilla.