El enemigo, en casa
El Rayo marca a los 27 segundos tras un regalo del Valladolid y se lleva los tres puntos / Míchel falla un penalti al final
Los jugadores del Valladolid, cabizbajos tras el temprano gol del Rayo mientras Nacho, con el balón, pide explicaciones a los compañeros.-J. M. LOSTAU
El cerrojo del Rayo tapó al Valladolid todas las vías de acceso a la portería defendida por Dimitrievski. Un gol de Medrán cuando sólo habían discurrido 27 segundos originó un cambio radical en la mentalidad de los madrileños. Advirtió Míchel la víspera del partido que es difícil sorprender al Valladolid cuando se pone por delante en el marcador y el tempranísimo 0-1 dio paso al plan B del Rayo. Tenía que defender la renta hasta el final y eso significaba que la posesión del balón le iba a corresponder al Valladolid en todo momento. A Míchel no le importó. El Rayo cedió balón y espacio al Valladolid y le esperó atrincherado atrás.
El fútbol, y cualquier deporte, exige máxima concentración. En ese aspecto el Rayo le ganó la partida al Valladolid. Cazó el balón en la línea de medios local y con unos pocos toques, certeros, lo mandó al fondo de la portería de Masip tras el remate de Medrán. Los jugadores del Valladolid no habían tenido ni tiempo para situarse en sus demarcaciones y los del Rayo les demostraron que el fútbol es también un juego de pillos. Hasta Sergio González admitió al final del encuentro que el rival salió al campo con un poco más de tensión...
En el fútbol cuentan muchos aspectos. Son muy importantes el talento de cada jugador, el esfuerzo y la conjunción entre líneas para no facilitar huecos al adversario. Pero también influyen otras cosas que no se entrenan y que un futbolista comienza a adquirir desde su etapa en categorías inferiores. El Rayo se jugaba mucho más que el Valladolid y así lo puso de manfiesto desde el pitido inicial de Cordero Vega. Lo que parecía una jugada intrascendente en el comienzo del partido se transformó en el único gol. El Rayo había salido muy enchufado y el 0-1 reforzó la autoestima de sus jugadores. El panorama enfrente era totalmente distinto. El Valladolid había encajado dos derrotas consecutivas en Zorrilla ante Leganés y Atlético y el gol de Medrán metía en el zurrón de sus jugadores una presión mucho mayor de la que vienen soportando. Estaban obligados a meter dos goles y el rival que había enfrente jugaba con tres centrales.
El Valladolid tardó unos minutos en recuperarse del sopapo y a punto estuvo de encajar otro gol. El Rayo volvió a plantarse ante la portería de Masip pero el meta blocó el remate flojo de De Tomás. Después comenzó el monólogo blanquivioleta aunque exento de calidad en la creación del juego y de acierto en las ocasiones que se produjeron ante Dimitrievski.
El Valladolid falló en todas las líneas. Primero facilitó al Rayo el gol del triunfo y después no supo mover el balón con criterio. Falló muchos pases y abusó de los centros bombeados en busca de Ünal, desaparecido durante muchos minutos. No le resultaba fácil al Valladolid jugar contra una defensa de tres centrales, reforzada de continuo por otros dos jugadores que se replegaban cuando el balón rondaba la frontal del área. La ocasión más clara del Valladolid llegó en el minuto 41 con un remate en boca de gol de Keko que desvió de forma sorprendente Dimitrievski, el mejor del Rayo y de los 28 jugadores que participaron en el encuentro.
Sergio buscó más profundidad y rapidez por la banda derecha con el cambio de Antoñito por Moyano tras el descanso. Pero el cambio no tenía reflejo en el juego y optó por otra baza, la de Cop. El Valladolid seguía obcecado con los centros al área y el míster decidió que el croata le acompañase a Ünal en punta.
No era el día del Valladolid. Alcaraz estaba impreciso hasta en el lanzamiento de faltas y Míchel asumió el protagonismo para lanzar la siguiente desde la frontal. Al menos, el balón salvó la barrera y salió por encima del larguero. El propio Míchel se cargó toda la responsabilidad al señalar CorderoVega penalti tras el derribo de Ba a Cop. Era el minuto 88 y al Valladolid se le presentaba la mejor ocasión del encuentro para evitar la derrota y sumar al menos un punto, pero Míchel le pegó al balón sin fuerza y sin colocación y Dimitrievski aguantó bajo palos y lo desvió. El Rayo pudo marcar el 0-2 en la últimada jugada del partido y Masip lo evitó tras el golpeo de Medrán.