...A casa por Navidad
El Carramimbre cierra el año en Oviedo plano, sin frescura y con derrota / El ímpetu y deseo de Alvarado y De la Fuente, insuficientes
El holandés Van Zegeren se dispone a taponar a Carlos Novas.-PHOTO-DEPORTE
... Y llegaron las vacaciones. El Carramimbre, dando continuidad a las sensaciones, malas sensaciones pese a la victoria final lograda ante el Tau Castelló, cayó ayer en Oviedo en el partido que cierra el año. Una derrota, sin lugar a dudas merecida pese a que su rival, sin hacer precisamente un gran partido, tan solo tuvo que hacer leña del árbol caído. Un Carramimbre totalmente plano en el que se han caído o se han borrado de forma alarmante varios de sus jugadores. Un Carramimbre falto de frescura lejos, muy lejos, del que ilusionó en el fulgurante inicio de campaña. Pero la derrota sufrida en Palencia tras una prórroga, impensable para muchos, ha marcado un punto de inflexión en el conjunto de Paco García, que a partir de dicha derrota en la cancha del hoy líder, no ha logrado levantar cabeza.
Ayer el Carramimbre volvió a ser una caricatura de equipo yendo a remolque durante todo el choque. La desconexión o bajo rendimiento de jugadores como Hayes, Adekoya y Novas, en incluso de Torres, señalado y condenado ayer por su entrenador para ser carne de banquillo, han dejado a un conjunto vallisoletano demasiado previsible, con un Óscar Alvarado de menos a más y un Sergio de la fuente con efecto inverso, de más a menos, casi como únicos recursos para plantar cara en el Municipal de Pumarín.
El Carramimbre, triste de cara al aro, y con unas lagunas más que preocupantes en defensa propiciando mil y un tiros liberados a su rival, se convirtió por méritos propios en carne de cañón. Y es que el Liberbank Oviedo lanzó a canasta desde más allá de la línea de 6,75 metros un total de en 34 ocasiones. Sí, el conjunto del que fuera jugador ACB, ahora entrenador, Javi Rodríguez, lanzó más veces de tres puntos que de dos (27). Y eso a pesar de contar con ventaja en la pintura gracias al experimentado Oliver Arteaga, toda una garantía, y el holandés Van Zegeren, toda una pesadilla gracias a su poder de intimidación.
Oviedo solo tuvo que hacer sangre dejando en evidencia una vez más en las pésimas salidas de bloqueo de su rival, con especial mención para los ‘pequeños’ , sobre todo Alvarado. Si a eso unimos la cantidad de tiros liberados que llegó a lanzar el Oviedo, se puede explicar aquel dicho de ‘tanto va el cántaro a la fuente que...’. Once aciertos de tres puntos (33 puntos) que bien hubieran podido ser más si las escopetas de Geks, Ahonen, Llorente y compañía hieran estado mejor calibradas.
Como ha ocurrido en otros encuentros fuera de casa el Carramimbre se desenganchó demasiado pronto (20-10; primer cuarto y 43-26 al descanso) para ir luego a remolque. El ímpetu y deseo de Alvarado echándose la mochila encima no bastó por la desconexión de Gantt, errático y desconocido, o la pésima concentración de Novas, Hayes y Adekoya. El Carramimbre, después de ir 20 abajo (50-31) logró ponerse a siete puntos (75-68) pero tan solo fue un espejismo. Al final derrota y... vuelta a casa por Navidad (78-68).
PACO GARCÍA SIBILINO. «No hemos tenido carácter. Cuando ya concedes 19 puntos, ya es mucho remar. Es demasiada concesión. Hay jugadores que han remado y competido pero tenemos otros jugadores que no ayudan nada y eso es un problema serio», indicó tras el partido.