Superioridad sin premio
Los blanquivioleta fueron mejores que su rival en casi todos los registros gracias a su mayor orden defensivo y su mejor juego colectivo en ataque / El equipo echa de menos un delantero de referencia
Antoñito saluda ante Alcaraz y Masip mientras el equipo se retira tras el final del partido.-PHOTO-DEPORTE
A ver cómo le explico que el 2-0 del Bernabéu tiene menos valor que una moneda de tres euros. Los tres puntos han volado y son blancos. Correcto. Pero la de ayer fue una de las ocasiones en las que el fútbol fue en una dirección y el resultado en la opuesta.
Sergio planteó el mismo once visto ante el Espanyol. No sólo era una forma de premiar al equipo de la Liga, sino de sujetar a un rival ralo en el fútbol colectivo pero con algunas de las mejores individualidades del mundo.
El debate estaba en el extremo derecho, entre Antoñito y Verde. El míster optó por el primero al ser más defensivo pero también por su mejor estado físico. Verde no está para jugar 90 minutos. Pudo salir de inicio, pero si estaba cansado y con el equipo perdiendo, era una bala gastada. También podía ir ganando, pero elegir es apostar y Sergio cuenta con crédito para lo que le dé la gana.
El comportamiento del Real Valladolid en la fase defensiva fue cercano a la perfección. Las dos líneas puestas como zanjas y los dos puntas delante, ensuciando la salida de los defensas, funcionaron con la precisión de siempre, excepto en unos minutos iniciales en los que el Real Madrid llegó fácil. En cuando se puso coto a los balones aéreos y se presionó al trío Casemiro-Modric-Kroos, el Madrid quedó neutralizado.
Fue excelente el trabajo de Toni y Antoñito en la presión alta, y de Alcaraz en el medio, con Míchel algo más apagado. Nacho fue espectacular cortando desde la zona alta, cuando Toni se metía al pasillo interior. Su nivel tanto ofensivo como defensivo es altísimo. Ahora está en el escalón inmediatamente inferior a Jordi Alba.
Los centrales estuvieron anticipativos, como siempre, y Moyano tuvo algunas dificultades para sacar el balón, aunque necesitaba más apoyos. Masip fue un muro los 90 minutos.
En ataque el Real Valladolid se resintió por la menor presencia de Míchel, como ocurrió contra el Espanyol. El valenciano debe ser el faro de equipo y ahora ilumina menos. Está más lento, pasa peor y le falta salida en largo del balón. Alcaraz recogió con fuerza su testigo, unido a Toni y Suárez, ubicuos en los tres cuartos. El problema del equipo fue al principio la falta de claridad al llegar al área. Al final de la primera parte ya lo había resuelto, gracias a su habilidad y a la mala defensa blanca. Después decidieron la mala suerte con los largueros y la buena con un rebote estúpido.
Con el Valladolid grogui tras el 1-0 llegó el penalti de Calero. Verde y Plano apenas tuvieron tiempo para aportar. Como Cop. Ünal sigue sin ser referencia arriba. La punta es la gran cruz del equipo.