La derrota más cruel

Un gol en propia puerta de Kiko Olivas en el minuto 83 deja sin premio al Valladolid en el Bernabéu / En el primer tiempo frena al Madrid y tras el descanso tiene hasta cuatro ocasiones para marcar con dos remates al larguero

Antoñito observa la trayectoria del balón ante la salida de Courtois en la mejor ocasión del Valladolid ayer en el Bernabéu.-PHOTO-DEPORTE

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Javier Álamo
Valladolid

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El fútbol fue cruel con el Valladolid en el Santiago Bernabéu. Hizo méritos para ganar, el empate también hubiera sido justo y, sin embargo, regresa de vacío tras encajar dos goles, el primero en propia puerta en el colmo de la fatalidad, en los minutos 83 y 87 cuando el Madrid jugaba a la desesperada y su cuarteto defensivo se había convertido en un bloque atacante debido a lo inoperancia de sus delanteros. En la jugada tonta del encuentro, Vinicíus chutó sin puntería alguna pero el balón pegó en el cuerpo de Kiko Olivas, cambió su trayectoria y acabó en el fondo de la red pese a tocarlo Masip en su estirada.

El Madrid no está bien. Con Lopetegui no jugaba a nada y con Solari ha empeorado. El Valladolid le hizo más vulgar todavía. En el primer tiempo le cerró las vías de acceso al área y le obligó a un incesante recital de centros bombeados. Tras el descanso, y sobre todo a raíz de la sustitución de Casemiro, le ganó la batalla en el centro del campo y propició varios contraataques que se quedaron sin el premio del gol. Courtois evitó en dos ocasiones que Toni y Verde rompiesen el 0-0 y en otras dos acciones vio cómo el balón se estrellaba en el larguero tras los zapatazos de Alcaraz y Toni. Se escuchaban silbidos en las gradas del Santiago Bernabéu de una afición que veía asombrada al ascendido Valladolid dar un repaso a sus estrellas.

El férreo sistema defensivo que utiliza el Valladolid y que tanto incomoda a sus rivales también dejó sin argumentos al Madrid. En la primera parte sólo fabricó una jugada a ras de hierba que Benzema culminó con un lanzamiento cruzado. Impotentes Odriozola y Reguilón para desbordar a Nacho y Moyano, y desaparecidos Kroos y Bale, el Madrid finalizó la inmensa mayoría de sus ataques con balones bombeados y remates inocentes y fallidos de Benzema, Bale y Casemiro. Esto ocurrió en el primer acto; en el segundo, los dueños de los balones áreos fueron Kiko Olivas y Calero.

A los jugadores del Madrid les gusta atacar pero son muy pocos los que trabajan con ímpetu a la hora de defender. El Valladolid trató de aprovechar esa indolencia en los contraataques. En las dos primeras llegadas al área Ünal no llegó al centro de Moyano y después Antoñito picó el balón ante la salida de Courtois. En el Bernabéu ya era patente el malestar de la afición. El Valladolid frenaba a un Madrid insulso y además le creaba problemas en cuanto atravesaba la divisoria.

Pero el festival del Valladolid llegó en la segunda parte. El Madrid seguía a lo suyo, con centros y más centros al área y se encontró con un rival mucho más ambicioso que no tardó en aprovechar el tremendo socavón tras la marcha de Casemiro. Solari buscó un juego más fluido con la entrada de Isco pero a cambio sacrificó al brasileño, sin duda el jugador que más kilómetros hace. A partir de ese instante, Alcaraz, Míchel y Toni se adueñaron del centro del campo. Fueron 15 minutos magníficos en los que el Valladolid mandó en el césped del Bernabéu. Alcaraz chutó al larguero, Toni tuvo dos buenas ocasiones con un primer remate que desvió Courtois y otro posterior que también se fue a la madera. Verde probó fortuna con uno de su misiles pero el portero atrapó el balón.

Se mascaba un nuevo tropiezo del Madrid. Solari era un manojo de nervios. Salía del banquillo, daba una orden y volvía a sentarse desesperado. El banquillo del Valladolid era otro cantar. Sergio disfrutaba y no se conformaba con el empate, de ahí la presencia de Verde y Plano.

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El Madrid acumuló hombres en ataque y al final encontró un premio al que no se hizo merecedor con un lanzamiento desviado de Vinicíus que acabó en gol tras pegar en Kiko Olivas. Fue un mazazo para el Valladolid, roto por el 1-0 y sentenciado más tarde por Sergio Ramos tras el penalti de Calero a Benzema.