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Guillermo Velasco
Valladolid

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La luz que activa mi pensamiento se enciende al tiempo que veo en Netflix una serie de televisión, ‘Merlí’, que por otra parte recomiendo. Un profesor de filosofía es el protagonista y cada capítulo está dedicado a un filósofo, a una escuela. El dedicado a los sofistas me da pie a escribir esta opinión que versa sobe el arte de hablar y convencer, el de poder convertir en sólidos y fuertes los argumentos más débiles, como decía Protágoras. O que con las palabras se puede envenenar y embelesar en un camino que no es otro que el de motivar como decía Gorgias. El arte de la persuasión no está al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla. Y aquí aparece la figura del entrenador, los grandes técnicos que se han convertido y se convierten en la espina dorsal sobre la que descansan los éxitos deportivos.

El deporte vallisoletano triunfa con sus particulares sofistas, del griego sophia (sabiduría). Técnicos con la suficiente personalidad y sabiduría como para poder reproducir el milagro de los panes y los peces. Y como botón bastan ejemplos del pasado, con Juan Carlos Pastor y su inolvidable BM Valladolid que alzó dos Copas del Rey (2005 y 2006) ante los ojos incrédulos de los grandes. O del presente y cambiando de deporte, el balonmano por el baloncesto y el fútbol. Paco García (Carramimbre CB Ciudad de Valladolid) y Sergio González (Real Valladolid CF) han logrado convencer a sus jugadores del ya manido ‘Yes, we can’ como cinco siglos antes de Cristo lo hicieran sofistas como ellos como eran Protágoras, Hipias, Gorgias o Calicles.

Porque solo competir rindiendo al mismo nivel de los muchos, muchos clubes acaudalados que hay tanto en la Primera División de fútbol como en la LEB-Oro de baloncesto, es digno de encomio. La renovación de Sergio González, como lo fuera un año antes la de Paco García, son jugadas maestras de Carlos Suárez y Mike Hansen, respectivamente. Con el peor (Real Valladolid) y cuarto peor (Carramimbre) presupuestos de Primera y de la LEB-Oro, los equipos dirigidos por los nuevos sofistas del deporte de élite vallisoletano navegan viento en popa. Sofistas a los que también se podría añadir Miguel Ángel Peñas con ‘su’ BM Aula femenino o incluso Ángel Ruiz y ‘sus’ CPLV y Panteras en hockey.

Hoy por hoy un entrenador que ejerza como líder indiscutible del grupo, por encima de toda individualidad por buena que sea, es garantía de éxito. Sergio González ha hecho con su capacidad de convicción, de querer y ser mejores de lo que son, que el Valladolid se asome sin ningún miedo a la mismísima Europa. El entrenador es y debe de ser el líder. Y... no me traiciona mi vena de entrenador.

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