BETIS-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS)
El camaleón de Primera
El Real Valladolid es capaz de neutralizar al rival sin perder su personalidad ni estilo gracias al gran trabajo de análisis del cuerpo técnico
El blanquivioleta Calero frena al bético Canales, con la ayuda por detrás de Anuar.-PHOTO-DEPORTE
Más allá de la obviedad del muro en que el Real Valladolid convirtió su segunda parte ante el Betis, hay que hablar del excepcional trabajo de análisis del rival (scouting) que efectúa el equipo técnico pucelano. ¿Hubiese jugado igual, por ejemplo, ante el Barcelona? Rotundamente, no.
Ante los catalanes, Sergio supo sacar a su equipo bastantes metros adelante, para impedir el excesivo manejo de balón azulgrana, que indefectiblemente acaba en gol. El Betis es un equipo que soba mucho la bola, en ocasiones más que el Barça de Valverde, pero les diferencia la evidente falta de gol de los andaluces. Dejarle espacios atrás al Betis supone que cualquier fallo en la presión genera ocasiones, por la rapidez y capacidad de asociación de sus jugadores de ataque cuando tienen metros por delante. Sin ellos, en los uno contra uno, se les suele hacer de noche.
Ayer pudo ganar el Betis, porque cualquier córner o rechazo puede acabar en gol, porque el fútbol no es una ciencia exacta y porque a Ünal, VAR en ristre, se le pudo pitar penalti por mano. Pero lo que nadie le puede quitar al Real Valladolid de Sergio es su camaleónica capacidad para neutralizar el juego del rival sin perder por ello su propia personalidad. Igual que el reptil, cambia de color pero no de forma. Y no debe ser fácil porque muy pocos equipos son capaces de hacerlo bien. Eso se llama trabajo técnico. No sólo del míster, sino de todos sus colaboradores.
El Real Valladolid no jugó bien en Sevilla pero fue tremendamente eficaz. Una buena noticia. Si un equipo sólo gana cuando lo hace bien, o es una reunión de genios, o lo va a pasar muy mal en la Liga. El conjunto pucelano, a falta de figuras, debe regirse por criterios de eficacia. De trabajo, orden y solidaridad.
Hasta ahora lo ha conseguido con matrícula. Ayer no entró bien al partido, se hizo espeso en ataque, sin transiciones, sin apoyos arriba, pero aprovechó una llegada para dar una lección de cómo se efectúa un contraataque y después se parapetó con la confianza de quien se sabe muralla, con tres goles encajados en ocho partidos, excluido el loco 3-3 de Vigo. Y con una gran defensa, soñar es libre.