Los lunes al sol

El vallisoletano Jesús Arozamena se proclama campeón de la Copa de España sub-23 gracias a su regularidad pero sin ganar una carrera / Busca equipo para dar el salto al profesionalismo

El vallisoletano Jesús Arozamena, durante un momento de relax.-EL MUNDO

Publicado por
J. I. Fernández

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El piloto de motociclismo Emilio Alzamora fue campeón del Mundo de 125 en el año 1999 sin vencer ningún Gran Premio. Apostó por la regularidad y, con diez podios, se coronó campeón. Sin embargo, su gesta fue criticada y poco valorada por muchos que le tacharon de reservón.

El vallisoletano Jesús Arozamena ha hecho algo parecido esta temporada. Ha finalizado en el ranking sub-23 de la Real Federación Española de Ciclismo en primera posición y en la general sub23 de la Copa de España (el campeón del mundo Alejandro Valverde lo ganó en 2001). Logros para estar más que satisfechos y que abrirían las puertas del profesionalismo a cualquier corredor. Pero en su caso no es así.

Sin embargo, como Alzamora, el de Laguna de Duero se ha proclamado campeón sin ganar ni una sola carrera de la Copa de España, ha sido su gran regularidad la que le ha hecho subir a lo más alto del podio. No obstante, cambiaría ese primer puesto por haber ganado en alguna carrera. «He realizado una buena temporada, pero lo que cuenta son las victorias y es lo que no he podido conseguir. Lo que me ha faltado es ganar, me ha faltado levantar los brazos, que al final es lo que sale en la foto», lamenta.

El del Aldro Team recuerda con pena cómo la suspensión de la prueba de Valenciaga fue «un palo» porque era cuando «mejor estaba física y mentalmente, creo que ese día podría haber ganado».

Arozamena ha iniciado el trabajo de la próxima temporada, la primera como élite, aunque aún no sabe si estará en el pelotón amateur o en el profesional. «Parece que ese primer puesto en el ranking no me vaya a servir para mucho, va a ser algo anecdótico, cuando ves que los ciclistas que han quedado en las primeras posiciones, aunque por debajo de mí, van encontrando hueco en equipos profesionales», aseguró.

Incluso se lamenta que esa punta de velocidad no le haya servido para ganar. «Suelo estar ahí, entre los mejores en las llegadas, pero me ha faltado esa última pedalada, esa capacidad de rematar. Hay gente que a lo mejor llega en peores condiciones, pero que se supera en el sprint».

Lo que nadie le va a quedar es la temporada de aprendizaje que ha vivido a las órdenes del carismático Manolo Saiz (ex de Once). «He aprendido mucho, he realizado un duro trabajo para estar en las mejores condiciones en las pruebas largas, que son en las que mejor he ido». En su debe pone el mejorar en las pruebas contra el reloj, aunque considera que es algo difícil de hacer ya que en esta categoría no hay muchas pruebas de esas características.

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El vallisoletano agradece la oportunidad que le ha dado el equipo cántabro durante estas dos últimas temporadas y espera que el proyecto, aún en el aire, pueda continuar. «Han sido dos años magníficos, en los que he aprendido muchísimo, como ciclista y como persona. Nos han enseñado a ser profesionales y a estar preparados para ello». Ahora es el momento de que le llegue esa oportunidad, mientras tanto seguirá entrenando «en el gimnasio» y con su bicicleta paseando los lunes al sol.