Un equipo, 30.000 almas
Valladolid se vuelca con el Pucela en la fiesta del ascenso en perfecta sintonía con los jugadores / Abarrotados el paseo central del Campo Grande y la Acera de Recoletos / Mata ‘golea’ en el escenario y se lleva los mayores aplausos
Los jugadores del Real Valladolid, en el escenario de la Plaza Zorrilla, y al fondo los aficionados que celebraron con ellos el ascenso en la zona deportiva del Campo Grande.-J. M. LOSTAU
Récord en el final de temporada y récord en la celebración. Este ascenso pasará a la historia por dos razones de peso. El Real Valladolid reventó los registros deportivos con buen fútbol, muchos goles y los puntos suficientes para meterse en el playoff y ganarlo de calle. Eso fue en los terrenos de juego. El segundo exitazo se produjo ayer en la ciudad. Varios miles de personas aclamaron a los jugadores en sus paseos por el Pisuerga y por las calles más céntricas de la capital pero el plato fuerte esperaba junto a la Plaza Zorrilla (paseo central del Campo Grande y Acera de Recoletos), donde más de 30.000 aficionados de todas las edades, hombres, mujeres, niños y niñas, celebraron el ascenso en perfecta sintonía con los jugadores, cuerpo técnico y médico y Carlos Suárez.
Los vallisoletanos devolvieron ayer a sus héroes el esfuerzo realizado en cada partido y el cariño que han demostrado al club blanquivioleta en la lucha por devolverlo a la Liga de las Estrellas. Minutos antes de las ocho de la tarde, la zona elegida para la gran celebración estaba abarrotada. Si en los ascensos logrados con Mendilibar y Djukic se habían congregado 25.000 personas para festejar lo que constituye un hito para la ciudad, ayer se pulverizó el récord. Las imágenes hablan por sí solas: Un equipo, 30.000 almas.
Los presentadores de la fiesta nombraron a cada jugador y la mayoría lanzó un discurso a una afición más entregada que nunca. Se mezclaron palabras de agradecimiento por el calor mostrado en cada partido y esas canciones de apoyo al equipo que los hinchas se saben de memoria y corean antes, durante y al final de cada una de las batallas que el Pucela ha librado hasta conseguir el ascenso.
Uno de los grandes animadores de la apoteósica fiesta fue Mata, que llegó a emocionarse al escuchar una vez más el deseo unánime de la afición: ¡¡Mata, quédate!! Estamos acostumbrados a ver al Pichichi del Valladolid y de la Liga machacando las porterías rivales y ayer dio una lección de cariño a todos. Fue el que más animó la fiesta y el que levantó sobre sus hombres a los compañeros que se dirigían a los aficionados congregados.
El ascenso viene acompañado por la consagración de varios jugadores de la cantera de Zorrilla y ellos también tuvieron sus minutos de gloria sobre el escenario instalado en el paseo central, muy cerca de la Plaza Zorrilla. Calero señaló que en el anterior ascenso del Valladolid, en 2012, él era uno de los aficionados que celebró el salto a la máxima categoría.
Los futbolistas del Pucela han sido los mejores en el playoff y, sin duda, los más cariñosos en los mil y un detalles hacia sus propios compañeros. La mejor muestra llegó con la frase del entrenador de porteros, José Manuel Santisteban, al referirse a Masip, Becerra y Guille Lara. «Tienen un corazón que no les cabe en el pecho»