SERGIO GONZÁLEZ
El catalán que obró el milagro
El reto parecía imposible pero aceptó la oferta de Suárez para transformar un equipo hundido anímicamente en otro ganador y lo ha conseguido. Tras la derrota en su debut sólo tenía siete partidos para entrar en el playoff de ascenso y lo ha conseguido. Está a un paso del ascenso
Sergio da indicaciones a los jugadores en el partido frente al Sporting. .-J.M. LOSTAU
El ascenso milagroso. No se puede calificar de otro modo. El que está a punto de lograr Sergio no tiene nada que ver con los conseguidos por Mendilibar y Djukic, el guión es distinto a los dos anteriores. El Valladolid era el gran favorito en la 2006/2007 para subir directo y como campeón -entonces no había playoff- y también tenía casi todas las papeletas para ascender en la promoción de la 2011/2012. Lo que ha conseguido Sergio es otro cantar.
El Valladolid deambulaba por la mitad de la tabla cuando Carlos Suárez destituyó a Luis César y la llegada de Sergio al banquillo de Zorrilla no creaba grandes expectativas, fundamentalmente porque sólo faltaban ocho jornadas para el final y el Valladolid era undécimo y no jugaba a nada. El fracaso parecía seguro y quien diga lo contrario miente. Pocos confiaban en este milagroso sprint.
Sergio González (L’Hospitalet de Llobregat, 10-noviembre-1976) aceptó la oferta de Carlos Suárez. No tenía nada que perder. Al contrario, era un reto apasionante que podía elevar su cotización y su prestigio con la particularidad de que nadie le iba a culpar si el Pucela no entraba en el playoff. Añadan a eso el debut frente al Sporting. Esa derrota en Zorrilla en su estreno en el banquillo le dolió mucho, tanto por los puntos que se marcharon a Gijón como por la frustración de los jugadores, y también la suya, al comprobar que el entonces líder se escapaba en la clasificación -la renta aumentaba a 13 puntos- pese a no merecer ese día el premio del triunfo.
Hay quienes ven el vaso medio vacío y otros que lo observan medio lleno. Sergio es de los últimos. Ha sido capaz de contagiar a los jugadores ese optimismo y esa confianza que siempre le han acompañado en su carrera deportiva, primero como futbolista y después como entrenador. En el fútbol, y en cualquier deporte, suman la calidad, el talento, el esfuerzo y la psicología. Sergio lo sabe bien y por eso ha ejercido desde el primer día de entrenador y psicólogo. En apenas unos días logró una cercanía extraordinaria con sus pupilos, algo de lo que no fue capaz Luis César a lo largo de las 34 jornadas anteriores y a pretemporada.
¿Y cómo es él? Sergio es un hombre muy abierto en el trato con las personas, y no sólo con los futbolistas a los que dirige. Han sido varias las ocasiones en las que se ha detenido para charlar con los periodistas antes de enfilar el vestuario al término del entrenamiento. Sabe valorar el papel que juegan los medios de comunicación en el fútbol.
El entrenador del Pucela es un hombre hogareño. Acaba de ser padre por segunda vez semanas atrás y seguro que le hubiera gustado pasar más horas junto a su mujer y sus dos hijos, algo que no ha sido posible al residir su familia fuera de Valladolid. Ya en su etapa de jugador era muy reservado y en las horas libres prefería tener cerca la compañía de sus seres más queridos, como revelan futbolistas con los que compartió vestuario.
El fútbol ha llenado muchísimas horas de su vida, y la música también. Se ve que forma parte de su existencia. Sergio ha escuchado cientos de veces esas canciones de las que uno se aprende la letra. Los jugadores lo han podido comprobar en los desplazamientos. Suena la música en el autocar, se escuchan los primetros acordes y el míster se sabe la letra de memoria.
Amante y entendido de la buena mesa, Sergio reside ahora en una ciudad conocida en todo el planeta por sus vinos, por la rica gastronomía y por los concursos de pinchos que todos los años traen hasta Valladolid a ciudadanos de diversos países. Quienes han compartido con él comidas y cenas han comprobado que el míster también entiende de esto.
Sergio es muy supersticioso. Los aficionados y los espectadores en general que acuden a los partidos de Zorrilla se han podido fijar en un llamativo detalle si han puesto atención: Sergio se pone siempre la misma camisa. Repasen las imágenes captadas en los cuatro encuentros de la fase regular y el del playoff. El entrenador del Valladolid luce una camisa azul a la que tiene un especial cariño. Y con razón. Está a 90 minutos de un ascenso y se ve que la prenda le sienta bien.
La superstición no se limita sólo a la ropa. El técnico es un hombre observador y se queda con muchos detalles que pasan inadvertidos para la mayoría de las personas. Son aspectos que van asociados a la buena marcha del equipo y que se reflejan, sobre todo, en las concentraciones y en los desplazamientos. Si los resultados acompañan es mejor no tocar nada en las actividades que se generan.
Sergio sabe tratar a los futbolistas. Él recibió multitud de enseñanzas en su etapa de jugador y ahora las traslada a sus pupilos en los entrenamientos y en los partidos. Sergio tiene también la autoridad que se le supone al jefe del vestuario. Escucha cuando debe hacerlo pero desde el primer día dejó claro que la última palabra la tiene él. Así se ganó el respeto de otros futbolistas a quienes dirigió con anterioridad. En su etapa al frente del Espanyol, reunió en el vestuario a todos los jugadores y les preguntó si molestaba en el vestuario y la respuesta que escuchó fue que iban a muerte con él.
Quienes se hayan fijado en sus movimientos en el banquillo habrán observado también las conversaciones con su ayudante Diego Ribera, que en muchos casos se trasladan a continuación a una pequeña libreta. El segundo entrenador va tomando notas de las indicaciones del míster, pendiente de todos los movimientos de los jugadores, de los desmarques, de los giros de los centrales a la hora de defender, de los relevos cuando uno de ellos se incorpora al ataque y un compañero debe tapar su marcha. Todas las anotaciones reflejadas forman parte después de una parte más de cualquier entrenamiento. ¿Se han fijado en cómo defiende ahora el Valladolid? Ya no es tan vulnerable. El equipo que parecía un coladero y que encajaba goles con una facilidad asombrosa apenas concede ahora ocasiones a los rivales.