Diario de Valladolid

Ritmo con sordina

Los blanquivioleta tardaron en meterse en el partido, con una primera parte inocua / Grave error de Borja en el primer penalti / Falta previa en el segundo, inventado por Arcediano

Arcediano recibe las críticas de los jugadores blanquivioleta tras señalar el segundo penalti.-PHOTO-DEPORTE

Arcediano recibe las críticas de los jugadores blanquivioleta tras señalar el segundo penalti.-PHOTO-DEPORTE

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

Creado:

Actualizado:

El Real Valladolid no es un equipo de raza, lucha, coraje y entrega legionaria. Es capaz de jugar bien, muy bien a veces, pero su fútbol suele discurrir por los senderos de la calidad y la elaboración más bien fría. La pasión, que la tiene, la pone en la construcción más que en la brega.

Ayer se encontró frente a un rival de ojos inyectados en sangre. Con calidad, porque en el Zaragoza de Alierta hay pasta, pero que tampoco es tan superior al Pucela... siempre que ambos jueguen a la misma velocidad.

El problema es que no fue así. Los aragoneses imprimieron un mayor ritmo a su juego en la primera mitad, convirtiéndose en un equipo difícil de parar, al tiempo que hacía previsible al de Sergio. Los movimientos entre líneas de los maños fueron constantes, y así se produjo el primer gol.

El trío de medios de ataque blanquivioleta propiciaba la otra cara. Apenas realizó desmarques, no dando opciones de pase. Míchel tampoco impuso su clase en el eje de la medular, apabullado físicamente por sus rivales.

El juego de ataque vallisoletano se limitó a centros que eran más una forma de quitarse el balón de encima, que de buscar una alternativa seria de gol. De hecho el único tiro de peligro entre los tres palos fue uno de Toni en el que el balón rebotó en un defensa.

La segunda parte cambió la movilidad del equipo, como se demostró con el gol de Toni. El murciano se desmarcó con velocidad y precisión para infiltrarse por el medio y cabecear a la red. No se había visto una acción así en toda la primera parte. El rey de los centros fue Borja Herrera. El canario demostró, como tantos de sus compañeros, que fue el juego de Luis César el que los hizo parecer malos.

El centro de la zaga y los mediocentros fallaron en el primer gol de la noche, pero después se rehicieron... hasta el primer penalti del orensano, que tiró por tierra su trabajo. Moyano cumplió.

En la zona ofensiva, Míchel fue de menos a más, a medida que se cansaba el mediocampo zaragocista, aunque lo suyo no son los despliegues físicos. Toni despertó tras una errática primera parte, llena de pases mal dados y huérfana de acciones ofensivas. Hervías tampoco fue muy visible y Plano luchó mucho, pero siempre estuvo bien cubierto.

Los cambios activaron al Real Valladolid, aunque fueron tardíos. Resultó curioso que, cuando Toni Martínez salió para formar pareja de delanteros con Mata, fue cuando el equipo bajó el número de centros y se puso a jugar más elaborado. Y hay que sacar mucho más de Ontiveros.

De quien no se puede extraer demasiado es de Arcediano. Se inventó el segundo penalti y malcompensó tras el de Borja con una roja para Eguaras que debió ser amarilla. Pero ayer, ni contra diez.

tracking