La gran duda en La Romareda
Sergio debe elegir entre Herrera y Moyano como sustituto en el lateral izquierdo del sancionado Nacho / El andaluz es quien ha disputado más partidos en esa zona
Nacho, junto a la banda con Sergio detrás.-J.M.L.
La alineación del Real Valladolid desde el aterrizaje de Sergio González se puede recitar casi como el Padrenuestro, lo que ha otorgado mucha seguridad al equipo y ha permitido aflorar la mejor versión de muchos de sus jugadores, sobre todo de ataque.
Pero el míster catalán pierde el domingo una de sus piezas. Algo normal, pues tiene unos cuantos jugadores apercibidos de sanción en las últimas jornadas. Nacho la cumplirá ante el Zaragoza. ¿Quién será su sustituto?
La guerra sucesoria está abierta y dos son los futbolistas con más posibilidades de disputarse la plaza vacante: Borja Herrera y Javier Moyano.
El primero cuenta a su favor con ser el recambio natural del madrileño, ya que se trata de un lateral izquierdo puro. En su contra está la falta de minutos esta temporada en la que aterrizó en el mercado de invierno, especialmente con Sergio, quien sólo ha contado con él como sustituto, y de manera residual.
Moyano tiene en su favor el hecho de haber disputado bastantes partidos a banda cambiada, pues él es lateral derecho. Fue en la etapa en la que Luis César dejó de confiar primero en Ángel y Nacho y después en Herrera. El jienense se adaptó bien al flanco opuesto, sobre todo para defender a los jugadores que progresaban en diagonal hacia portería, en vez de apurar la banda. Puede ser el caso del Zaragoza. En su contra están las carencias en las subidas al ataque, pues no puede subir toda la banda y centrar, sino que debe recortar para hacerlo y poner el balón con el pie derecho.
Vista la confianza depositada por Sergio en Moyano, a quien prefirió como central a Rotpuller cuando Calero fue baja frente al Albacete, es posible que sea el elegido para el puesto, antes de jugársela con un futbolista en peor estado de forma. Antoñito, habitual con el míster aunque sea en segundo plano, entraría en el lateral derecho.
El entrenamiento de ayer no sirvió para dar ningún tipo de pista sobre la confección del once, lo que ya es costumbre habitual con Sergio. Los jugadores se mezclaron en dos equipos, en la parte central de la sesión vespertina, para trabajar la posesión y la ruptura de líneas con control del balón, jugando en campo reducido y sin porterías. El éxito consistía en rebasar la línea defensiva, como si fuese rugby, cuya sombra ya se adivina en Zorrilla.