Los milagros existen
El Recoletas Atlético gana 33-34 al Bidasoa en Artaleku en un partido loco en el que perdía por un gol a 24 segundos para el final / Camino con un penalti, un robo de balón y una asistencia, artífice del triunfo
Los jugadores del Recoletas Atlético Valladolid se abrazan en Artaleku tras el épico triunfo logrado ‘in extremis’ sobre el Bidasoa.-PHOTO-DEPORTE
... Y la tranquilidad llegó en el momento más inesperado. Un Recoletas marcado una vez más por el mal de la falta de continuidad y la intermitencia estaba a punto de dejar escapar una victoria que parecía atada en el primer tramo de la segunda mitad cuando el marcador reseñaba una ventaja visitante de cuatro goles (20-24). En esta ocasión el equipo de Pisonero, lejos del equipo blando que jugó y sucumbió una semana atrás en Huerta del Rey ante el Ciudad Encantada, salió mordiendo en la reanudación. La forma de llegar al descanso con esa remontada irundarra hasta el 16-17 no pareció gustar a un Recoletas que, sacando petróleo con dos centrales y conectando con el pivote Sergio, fue capaz de dejar tocado a un Bidasoa que dependía de los contragolpes en primera y segunda oleada y de los lanzamientos entre líneas de Nonó.
Pero cuando el partido parecía encaminado el Recoletas entró en barrena. Con 22-25 en el marcador, Fernando erró un penalti ante el veterano y ex BM Valladolid Asier Zubiría. Esa parada significó un punto de inflexión en el partido, que de nuevo, como ocurriera en la primera mitad, iba a cambiar de manos. Haciendo aguas en el balance defensivo y encadenando acciones en inferioridad numérica por exclusiones, el Recoletas resucitó a su rival, que en apenas siete minutos daba la vuelta al marcador con un 26-25 que hacía presagiar un nuevo fiasco vallisoletano como visitante.
Pero los milagros existen. No hay duda. Porque el equipo de Pisonero perdía por dos goles (32-30 y 33-31) a tres y dos minutos para el final. El central Adrián Fernández, muy activo durante todo el choque como falso lateral, puso el 33-32 a 1.15 para el final. El irundarra Salinas se precipitaba y tras tiempo muerto de Pisonero, a Camino, que había desperdiciado un penalti con anterioridad, no le tembló la mano para perforar la meta de Zubiría. 33-33 y 23 segundos para el final con saque de centro para el Bidasoa. El Recoletas parecía condenado a morir en la orilla una vez más. Pero... un increíble robo de balón de Camino y su posterior pase de veinte metros casi desde el suelo hacia Serrano obró el milagro. Porque el extremo zurdo, entre líneas y tras dos fintas, se encargó de hacer posible lo imposible con un gol por la escuadra a dos segundos para el final que ponía el definitivo 33-34. Un triunfo que pone paz y cierra la caja de las dudas. Temporada resuelta.
PISONERO, FELIZ . «Hemos hecho un gran trabajo en las últimas jornadas, con grandes partidos en los que nos quedamos con la miel en los labios. Siempre he dicho que estábamos al nivel de competición. Me ha gustado la sensación de grupo, de solidaridad y de ayuda y me quedo también con la madurez y el compromiso de los jóvenes».