Luis César se tambalea
Su continuidad el domingo ante el Rayo no está garantizada / El club ya ha contactado con varios técnicos / Joaquín Caparrós, que vio al equipo en Granada y Córdoba, el mejor colocado

Luis César, pensativo bajo la nieve, durante un entrenamiento del Real Valladolid.-J.M. LOSTAU
La segunda parte del partido ante el Huesca hizo daño en las oficinas de Zorrilla, pese al triunfo final. Y la dolorosa derrota en Córdoba, por su fondo y su forma, ha acabado por decantar la balanza. El Real Valladolid busca un sustituto para Luis César, pues desde el domingo sus máximos responsables cuentan con la certeza de que es incapaz de parar la sangría defensiva del equipo. Creen además que, con 42 puntos por disputar, hay tiempo para la reacción.
La única opción que le resta al míster gallego para continuar en el banquillo el próximo domingo es que no le encuentren antes recambio. De lo contrario sus horas podrían estar contadas.
Ayer fue un día de tensión. Tras un revés como el de El Arcángel, es habitual ver tanto al presidente Carlos Suárez como al director deportivo Miguel Ángel Gómez por los Anexos, para ver cómo respira el colectivo e insuflar ánimos a jugadores y técnicos.
Esta vez no ocurrió. Suárez estaba de viaje y Gómez se pasó el día de reuniones, encerrado en su oficina e incomunicado para todo exterior ajeno a la operación que se pergeña. La conversación entre ambos tras el partido dejó la situación vista para sentencia.
¿Hay en el club dinero para un técnico? Siempre se deja un remanente para este capítulo, y el Real Valladolid lo tiene. La rescisión con Luis César no sería onerosa, pues su ficha es de 190.000 euros y habría que pagarle, en el peor de los casos, cuatro meses. Otra cosa son las exigencias de quien llegue para ocupar su puesto, si se produce el cambio. Porque el club apunta alto y no está claro que lo ofrecido satisfaga a quien se desee contratar.
El preferido en el club es el conocido Joaquín Caparrós. Ya han existido contactos con el entrenador que se hizo famoso dirigiendo al Sevilla, según desvela El Desmarque. El utrerano ha visto al Real Valladolid en sus dos últimos desplazamientos, en Granada y Córdoba. Prueba de que el interés no es repentino y de que el técnico se ha tomado en serio esta posibilidad de volver a los banquillos, tras la dramática experiencia del año pasado en Osasuna, al que no supo enderezar de su camino hacia el descenso.
La gran barrera es el problema económico. Los pucelanos parece que no pueden llegar al caché del técnico andaluz, aunque éste sabe que su actual situación no es la de Sevilla o Bilbao y ha bajado sus cifras. Ninguna de las partes ha renunciado a la operación. Con la soga encima del límite salarial, se busca alguna vía para contentar a todas las partes y cerrar el fichaje.
Caparrós cuenta además con el aval personal de Miguel Ángel Gómez, pues ambos coincidieron en el Sevilla y guardan una excelente relación.
Pero el mundo no se acaba en el utrerano. En el caso de que su venida se aborte, hay más balas en la recámara. Desde que Luis César comenzó a estar en entredicho tras la derrota en Albacete, el club ha movido piezas de cara a un relevo en el banquillo con el que no contaban pero que nunca han descartado. Nombres como el del uruguayo Martín Lasarte han sonado, si bien apenas existen posibilidades de captarlo.
También se ha tocado a técnicos nacionales, para preguntarles por su disponibilidad de fichaje pero sin anunciar la posibilidad de cerrarlo. Hay técnicos jóvenes en paro pero lo que el club busca es experiencia... y capacidad defensiva.