Otras piezas, mismo juego
El canterano Mayoral fue el único suplente capaz de reivindicarse en Leganés / Jugó la última media hora
Mayoral disputa un balón con El Zhar.-LOF
El de Leganés y Real Valladolid fue un encuentro desigual, algo que sin duda chirría en el interior de los aficionados más añosos. Alguno necesitará frotarse los ojos para comprobar que los de Primera son los madrileños. Cosas de las gestiones económicas y deportivas.
Ambos conjuntos presentaron suplentes habituales y las diferencias fueron evidentes, incrementadas por la forma de juego que penaliza al Real Valladolid en las últimas jornadas.
Se esperaba un grupo de jugadores aguerrido y reivindicativo para ganarse en puesto en la Liga, como ocurrió en las citas de Huesca y León. Pero la épica y la ambición no tomaron el autocar.
De nuevo el trío atrás de centrales y mediocentro, y de nuevo el equipo roto, dificultando enormemente la salida de balón y obligando a portero y defensores a jugar en largo. Sulayman fue el centrocampista que se encastró con los centrales. Un fracaso. Es relativamente bueno en la marca pero impreciso y cachazudo en el manejo de balón. Una combinación mortal con el estilo Luis César, ya que con todo el equipo a kilómetros y sin otear pase visible, perdió un balón en la frontal ante Koné que casi cuesta un gol. Y a poco de empezar, para alimentar el morbo. Esta forma de juego precisa de una calidad individual que el Real Valladolid no posee.
Lo demostró de nuevo Guitián, que no es uno de los peor dotados técnicamente. Cortó mal un balón en la banda y generó otra ocasión. Se esperaba más de la pareja que formó con Calero, técnica, inteligente pero ayer superada... como cualquier dúo, mientras el equipo juegue roto.
La posesión de la primera parte fue ficticia, ya que apenas se generaron ocasiones. Cotán jugó de mediocentro y Marcos de mediapunta. Teóricamente, papeles cambiados pero pobres versiones de futbolistas blandos. Sobre todo del sevillano, empeñado en parecer jugador de fútbol sala. Si no cuenta con más presencia, barre más metros cuadrados y es más contundente, tiene poco que rascar. La presión general al rival fue floja, hasta que éste se parapetó en la segunda parte con todo hecho.
Los cuatro de las bandas tampoco presentaron credenciales. Moyano está a años luz de Antoñito, a Ángel se le vio poco y Hervías y Gianniotas lucharon en ataque pero con escaso rédito. El griego aun así puso buenos balones que nadie fue capaz de rematar. Ni siquiera de llegar a esa zona. Villalibre lleva tiempo desaparecido, hasta como revulsivo en Liga. Becerra estuvo bien... excepto su error habitual.
El mejor fue Mayoral, que creó tres ocasiones de gol. Lástima que saliese en el minuto 62, aunque el Leganés ya estaba en stand by. Salvador, también suplente, fue buen escudero suyo a la hora de dinamizar un partido que transcurría por terreno del aburrimiento de quien no sabe qué hacer con el balón. Toni también contribuyó a animar el choque.