Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID-ALCORCÓN (ANÁLISIS)

Cenicienta se calza el zapato

El canterano Anuar responde a la titularidad con un buen partido en el que defendió y supo romper las líneas defensivas del Alcorcón

Anuar protege la posesión del balón ante el acoso de Dorca.-J.M. LOSTAU

Anuar protege la posesión del balón ante el acoso de Dorca.-J.M. LOSTAU

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Los ingleses acuñaron el término box to box (área a área) para referirse a los mediocentros de verdad. No los de dibujo táctico que no abandonan su zona de confort, ya sea más cerca del ataque o de la defensa. El mediocentro auténtico debe pisar ambos rectángulos. Escalonado con su par, si es el caso, pero siempre sabedor de que su trabajo es doble e intenso. Sólo así se evita el rompimiento del equipo.

Ante la baja de Luismi por cuatro partidos, Luis César se decantó por dar la titularidad a Anuar. No eligió a Marcos, fuera de la convocatoria. Ni a Guitián, quien tampoco se cambió. Ni siquiera a Sulayman, sentado el banquillo.

Eligió a Anuar. Sempiterna Cenicienta, se calzó por fin su zapato de titular en la Liga con años de retraso. Y sus pasos no defraudaron sobre la alfombra verde de Zorrilla.

Pocos jugadores han sido tan postergados y ninguneados en el Real Valladolid. Braulio no lo quería y se lo quiso cargar. Varios entrenadores ni se plantearon contar con él. No salió del club porque se vislumbraba que quizá, un día, podía romper. Y, por qué no decirlo, por la opinión de casi todos los periodistas que le veían entrenar de forma cotidiana.

Anuar no hizo ayer un partido sublime pero demostró de sobra, como en Copa este año, como en Copa el anterior, que tiene sitio en este equipo. Que defiende, rasca, roba balones y se proyecta en ataque con verticalidad, sin rehuir la posibilidad del último pase en profundidad. Una suerte del fútbol que le era esquiva pero que cada vez domina mejor.

Ayer rompió en varias ocasiones con precisión las dos líneas defensivas del Alcorcón, lo que no le impidió estar defendiendo a los dos segundos de acabar la jugada. Tanto él como Toni (qué gozada verlos asociados en jugadas de ataque) son el futuro. Y de la casa.

Míchel, la otra novedad en el once, mostró su calidad con el partido abierto, y su lentitud con el Alcorcón fortificado. Mata confirmó que cuando se está en racha, hasta caen los billetes del cielo, en lugar del cajero. La defensa por fin se quedó a cero, si bien el rival madrileño no le creó demasiados problemas. Consintió algún remate de cabeza inasumible dentro del área, pero funcionó mucho mejor que en Vallecas, con idénticos jugadores... aunque con diferente rival. No lo olvidemos.

La mejor virtud colectiva de ayer fue la paciencia. Nadie se descompuso ni aceleró porque no llegase el gol. Era un partido para macerarlo y el Real Valladolid se llevó el premio gordo en cuanto abrió la lata. Con precipitación, se hubiese podido cortar con ella.

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