LEB ORO
Un muñeco de trapo
Pese al marcador final (85-72), maquillado, el Carramimbre muestra su peor cara y es zarandeado por un CB Clavijo con mayor deseo
Graham-Bell parece temer el punteo del americano Evan Yates en el partido de ayer en Logroño.-LOF
.. Y el blanco se tiñó de negro. Y del cielo se cayó al infierno. Como si de un hechizo se tratase el parón obligado por el aplazamiento del duelo ante Breogán tuvo un efecto amnésico para un Carramimbre Ciudad de Valladolid al que de, repente, se le olvidó jugar huyendo además del orden y las buenas sensaciones controladas a lo largo de la pretemporada y en el exitoso bautismo en la LEB-Oro en Huesca. El Carramimbre fue ayer un ‘pelele’, un muñeco de trapo, zarandeado a su antojo por un rival infinitamente superior, no en calidad y potencial sino en oficio y sobre todo deseo.
El conjunto vallisoletano fue víctima de sus propios errores. Errores, algunos atribuibles a su bisoñez e inexperiencia en la categoría pero otro dignos de un principiante. Puertas atrás, pérdidas inconcebibles, segundas opciones cedidas una y otra vez a su adversario (hasta 12 rebotes cedidos en su aro), botes de balón en el pie, pisar la línea de banda con el balón en las manos, una defensa inexistente de sombras sin ni siquiera activar las primeras ayudas... Y todo este batiburrillo de incapacidad aderezado en ataque con escopetas de feria y brazos que se fueron encogiendo a medida que fueron pasando los minutos al tiempo que las diferencias crecían y crecían.
Paco García lo avisó en la previa. «No podemos dejarles correr». Dicho y hecho. Porque el equipo dirigido por el siempre inquieto Jenaro Díaz corrió acelerando cada acción, cada ataque, en busca de la desesperación de un rival impotente que fue desangrándose al tiempo que lo hacía su entrenador, que optó por la huelga de brazos caídos totalmente desesperado por la inoperancia de los suyos a la hora de leer el partido.
El Clavijo sabía lo que tenía que hacer apretando la primera línea de pase y activando el contragolpe al límite del ‘correcalles’. Ese desbocamiento sumo fue minando a un Carramimbre que desapareció tras un primer cuarto en el que lejos de defender al menos fue capaz de plantar cara de medio campo hacia adelante (25-21).
Los 25 puntos encajados en el primer acto ejercieron de visionario del partido. Porque en el segundo cuarto las diferencias crecieron hasta la decena y en el tercero hasta los 23 puntos (72-49). Ni siquiera un cambio a la americana con 57-41 sirvió para cambiar el sino de un partido absolutamente de guante blanco para los riojanos pese a lo que indica el marcador final.
El Carramimbre fue una caricatura de sí mismo. Solo el coraje enlatado de Sergio de la Fuente, la intermitencia de Graham-Bell y el trabajo de cara al aro del ‘gigante’ Uta (solo de cara al aro) sirvieron para ejercer de flotador ante un rival con los roles muy claros y un protagonismo compartido (anotaron y rebotearon sus diez jugadores).
El tardío despertar del Carramimbre en el último cuarto fue solo un espejismo aunque alClavijo volvió a pecar de que el partido se le hiciera demasiado largo pasando algún que otro apuro. Al final, una derrota para reflexionar y... aprender.