TRES SEGUNDOS

...Y a Paco García le convirtieron en Sansón

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Guillermo Velasco
Valladolid

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... Y como le ocurrió a Sansón, Paco García perdió su fuerza, mejor dicho le robaron su fuerza al negarle su derecho a ser él mismo. Ese entrenador que siempre ha caminado al filo del alambre, lejos, muy lejos de lo políticamente correcto. Los ‘niños’ se quejaron porque les gritaba, les ponía en un brete, les apretaba, les hacía entrenar alejados de su ideal de querer jugar 5x5 (‘partidillos’) como si de la Liga senior provincial se tratara. A Paco García se le cuestionó desde dentro del club. El primero, el presidene, que no ejerce porque no tiene tiempo para hacerlo. El núcleo duro de la plantilla del Comercial Ulsa CB Ciudad de Valladolid cuestionó y puso en duda los métodos del carismático y exigente entrenador vallisoletano. El mismo que les llevó a coquetear con los puestos de cabeza en la primera vuelta cuando la plaga de lesiones aún no había hecho aparición. El mismo que se ha ganado la vida en otras plazas de primera categoría y no de tercera, como la que le ocupa, durante treinta largos años. Paco García llegó a Valladolid para sacar del aburrimiento a un equipo que fracasó el pasado año con el método del ‘sí, bwana’, el toreo al que fue sometido el inexperto Inaki Martín con una plantilla que hizo de él lo que le vino en gana. Pero Paco García es otra cosa y tiene otros galones muy distintos ganados a pulso con el paso de los años. Es un entrenador y no un alineador como pretende un grupo de jugadores acomodados (curiosamente los que tendrían más que callar porque son los que, de largo, suponen un coste más alto para el club) convencidos de que con el método de las buenas palabras y el sesteo se ganan los partidos. No.

La exigencia y la autoexigencia es el primer mandamiento de un entrenador. Al menos así lo piensa Sansón, rapado y mutilado cruelmente entre otras cosas por el silencio del presidente Mike Hansen, que ni fue capaz de dejar las cosas claras ni tampoco fue capaz de utiliar el extintor de mediación para apagar los fuegos aparecidos con el ‘caso Javi Casado’ o la fuga por la puerta de atrás de directivos fundadores. Nadie niega el valor de Mike Hansen para dar una alternativa al baloncesto de elite de la ciudad con la desaparición del CBValladolid. Pero un presidente ejerce, da la cara y defiende a su gente. Y Sansón es su gente. Ni el lunes en la reunión entrenador-plantilla ni ayer en la reunión entrenador-capitán, apareció. Paco García llegó para hacer del Comercial Ulsa un equipo ganador, un entrenador que recuperase a la gente que se fue aburrida del pabellón.Con su método, con sus formas, con su látigo.... ¿Acaso Hansen no sabía a quién fichaba? ¿Acaso en su época de jugador no fue Paco su entrenador y sufrió un intento de motín abortado de raíz (como debe ser) por la directiva de entonces?

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