FÚTBOL - COPA REAL VALLADOLID - REAL SOCIEDAD (CRÓNICA)
Un castigo excesivo
Juanmi desequilibra con dos goles la igualdad entre el Valladolid y la Real Sociedad y complica muchísimo el pase a octavos / Los blanquivioleta, que pudieron marcar más goles, se vieron perjudicados por fueras de juego inexistentes
Ángel agarra a Vela en el partido disputado anoche en el estadio Zorrilla.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
Las concesiones en un partido de Segunda se pagan a un precio muy elevado. En un duelo de Copa y ante un rival de Primera División, pueden costar una eliminatoria. La Real Sociedad dejó casi sentenciado al Real Valladolid. El 1-3 obliga a una remontada espectacular en Anoeta. Lo peor para los blanquivioleta es que la igualdad que presidió el partido durante muchos minutos se rompió por culpa de dos fallos en tareas de contención que Juanmi aprovechó.
Los jugadores del Valladolid se retiraron cabizbajos al vestuario, dolidos por el 1-3, pero también con una cierta dosis de orgullo porque tutearon a uno de los mejores equipos de Primera, al que ahora mismo es la gran revelación tras dejar en evidencia el pasado domingo al Barcelona. Añadan un detalle significativo: Paco Herrera sólo alineó de inicio a dos de los jugadores que actuaron frente al Almería, mientras Eusebio formó con su equipo de gala, al que sólo le faltaban Xabi Prieto por sanción y Oyarzabal por lesión. El técnico del Pucela tenía que pensar ayer en el duelo del domingo frente al Mallorca, en tanto que el míster de la Real considera que su equipo está capacitado para afrontar Liga y Copa con plenas garantías.
El Valladolid tuvo coraje para reaccionar tras el mazazo que supuso el gol de Iñigo Martínez en el minuto 6. Mata dio enseguida el primer aviso a Rulli y el portero visitante le derribó poco después cuando había salvado su salida y se disponía a marcar. El propio delantetro transformó la pena máxima y dio comienzo a otro partido.
El Valladolid se creció con un Mata reivindicativo y con unas ganas tremedas de resarcirse de la expulsión sufrida contra el Almería. Cuando más tocada estaba la Real, el delantero realizó un giro perfecto dentro del área para eludir la marca de los centrales y chutó al larguero. El propio Mata pudo repetir diana pero las dudosas decisiones del asistente que seguía el ataque del Valladolid evitaron que volviera a perforar la portería de la Real. El Valladolid buscaba de forma insistente el segundo gol mientras la presión y el orden en el centro del campo evitaban que los hombres de Eusebio pudieron ejecutar su fútbol preciso. El balón no llegaba al área local y Vela y William José no estaban cómodos.
Pero la Real se encomendó a Illarramendi tras el descanso y el partido dio un cambio brusco. El centrocampista asumió ese liderazgo que viene desarrollando en Liga y se convirtió en el dueño del centro del campo. El Valladolid dio un paso atrás ante el dominio al que estaba siendo sometido y terminó pagando con dos goles dos fallos cometidos entre su zona de medios y la zaga. El propio Illarramendi asistió a Juanmi con un pase magnífico para que rompiese el empate y doce minutos más tarde el verdugo blanquivioleta se coló entre Markel y Lichnovsky para cerrar el partido con un certero cabezazo.
Pero el Valladolid no se arrugó. Sacó a relucir su casta y puso en aprietos a una Real que parecía ver muy fácil la eliminatoria. Drazic vio cómo se le anulaba un gol por un fuera de juego muy dudoso y Mata montó en cólera tras ver que el auxiliar levantaba la bandera pese a arrancar en posición legal. El Valladolid estaba herido por el resultado pero tuvo coraje para seguir luchando hasta el pitido final.