BALONCESTO LEB-PLATA
Triunfo entre la anarquía y el bostezo
Un Comercial Ulsa, aún sin domar, sufre para sumar el segundo triunfo ante el Aquimisa

Bubacar idibe, que reaparecía ayer en el Ciomercial Ulsa, lanza ante el punteo de Iza Soler .-M. A. SANTOS
Sufrimiento entre bostezos para lograr la segunda victoria de la temporada. Una victoria que sin embargo no tapa las carencias que descubre un Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid que intenta seguir a duras penas el ritmo y los hábitos que pretende inculcar, dentro y de puertas hacia afuera (aquí con un mensaje claro hacia el club) su entrenador Paco García. Pero como decía el dramaturgo inglés Maugham, «es muy difícil convivir con un artista». Entre otras cosas porque necesita escapar del mundo imaginario, y para eso exige que el mundo real se calle y desaparezca.
Y a día de hoy lo que pide Paco García, tanto a sus jugadores como a un club sujeto por alfileres, es prácticamente una utopía. Al menos de momento.
El baloncesto LEB-Plata y el club en el que intenta Paco García marcar unas líneas maestras de trabajo, en poco o en nada se parecen al mundo, al baloncesto donde procede, donde ha sobrevivido y donde se ha hecho grande. La convivencia pasa por aguantar y el arte de vivir consiste menos en eliminar los más que evidentes problemas con los que lidia casi a diario que en aprender a convivir con ellos.
En el partido de ayer se vio a un Paco García autoritario pero pasota, atento pero distante. Incluso por momentos, en varias fases del encuentro, pareció echar un pulso a sus jugadores dejándose ir al tiempo que el equipo, víctima de su anarquía, quedó a merced de un rival con muy poco talento pero sujeto al deseo, al deseo de querer hacerse una carrera. Porque el colista de la Liga (ya se verá con ese baloncesto tan atrevido cuantos partidos es capaz de sacar adelante), con siete extranjeros en sus filas fichados por un ‘plato de lentejas’, hizo cundir el pánico en un Comercial Ulsa sin domesticar y con demasiados egos.
La calidad del Comercial Ulsa, al menos en comparación con su rival, sirvió ayer para sacar el partido adelante. Aunque lo hizo al tran-tran, apareciendo y desapareciendo, a base de contadas pinceladas a cargo del joven Miguel González o del pívot de Malí, Bubacar Sidibe, que reaparecía tras una semana ‘varado’ en tierra de nadie por culpa de esa carencia llamada ‘servicios médicos’ que tanto preocupa y no deja dormir a Paco García.
El partido, lejos de lo que se vio en el debut ante Agustinos de León, fue tedioso y aburrido. Un partido lleno de despropósitos convertido en un correcalles y un concurso de lanzamientos triples (48 entre ambos equipos). Un partido de muy baja calidad que hizo frotarse los ojos a más de uno, incluido el entrenador, que no daba crédito al desgobierno de su equipo.
Con solo ocho jugadores (aquí Paco García lanzó un mensaje a navegantes condenando en la ‘silla del aburrimiento’ a Davichu, ‘Jota’ y Mukendi) el Comercial Ulsa tuvo que esperar al último minuto para cerrar el encuentro. Un partido que se le atragantó desde el inicio cuando Hansen martilleó su aro desde más allá de la línea de 6,75 metros, la amnesia en el bloqueo de rebote volvió a hacer mella siete días después y, varios jugadores, reprendidos por Paco García, optaron por hacer la guerra por su cuenta. Al final la lógica, solo la lógica, no la justicia, otorgó el triunfo a los vallisoletanos ante un rival que, pese a estar en partido, su entrenador optó por hacerse el hara-kiri con un ataque de entrenador con una defensa mixta (caja y uno) que acabó siendo su perdición (75-68).