FÚTBOL. REAL VALLADOLID
Jose llega para quedarse
«Esto no es nada, sólo el principio», asegura el canterano que marcó en su debut el gol de la victoria ante el Oviedo / «Voy a seguir demostrando que valgo para el primer equipo»
Jose celebra su primer gol con el equipo profesional, ante la decepción del ex blanquivioleta Peña.-J. M. LOSTAU
José Manuel Arnáiz Díaz llegó hace tres años al Juvenil A del Real Valladolid, procedente del Talavera, de su ciudad natal. Con 21 años y ganas de comerse el mundo, ya le ha dado el primer bocado al globo terráqueo, por la parte de Asturias. No busquen su ficha por los apellidos. Tampoco por sus nombres. Es Jose. No José. Más de la casa, imposible. Jose. Como el amigo del cole o el vecino de toda la vida.
El domingo demostró que su ascenso del filial al primer equipo no ha sido un tiro al aire sino a la red. Como el suyo, metiendo la puntera entre dos defensas, que dio al Real Valladolid su primera victoria de la Liga. Un premio triple: estrena titularidad con los profesionales, marca y el equipo gana con ese gol... y las paradas de Becerra.
«Imagínate la alegría que tengo encima. Fue un pack completo. Me sentí muy a gusto en el partido; feliz, ayudando a los compañeros. Pero hay que seguir trabajando porque esto no es nada, sólo el principio», responde Jose doce horas después del encuentro, bien aleccionado en colocar el nosotros por delante del yo.
Un gol da mucha moral para seguir luchando de cara a la titularidad, muy cara este año de la medular hacia adelante. «Sé que hay que trabajar entrenamiento a entrenamiento para ganarse el puesto. Nunca hay que venirse abajo».
El próximo reto de Jose es afianzarse en el once. Muy duro, ya que las bajas le abrieron el camino hacia la titularidad, además de su calidad y trabajo. «Es lo más difícil. Hay que darlo todo día a día y después ver cómo van las cosas».
El club pucelano apenas ha permitido en los últimos tiempos la promoción de filiales al primer equipo. Este verano se ha cambiado la dinámica. Quizá porque hay más calidad. O más necesidad.
«Para mí fue una sorpresa subir con los profesionales. En principio iba a hacer la pretemporada con ellos pero Paco [Herrera] dijo que me quedaba».
Sin embargo desde finales de la pasada temporada estaba previsto el ascenso de Jose a la planta superior. Herrera, que llevaba meses trabajando sobre la actual plantilla, dio el visto bueno. La fe en sus posibilidades era notable. «Sé que el club ha depositado mucha confianza en mí. Voy a seguir demostrando que valgo para estar en el primer equipo».
El futbolista castellano-manchego sólo tiene buenas palabras hacia el entrenador. Muy buenas. El microclima de cordialidad que Herrera crea en sus equipos, sobre todo con los más jóvenes, no es un mito. «Estoy muy bien con él. Nos da mucha confianza a todos, no sólo a los nuevos. Es un pedazo de entrenador, buenísimo. Da mucha confianza. Está todo el día detrás de ti, ayudándote y apoyándote».
Esta visión positiva se amplía hacia el vestuario. «Dentro hay un grupo muy bueno. Y humilde». Nada que ver con el infernal manicomio de la anterior temporada... aunque habrá que esperar cómo reacciona el grupo cuando lleguen malos tiempos. Porque siempre vienen, aunque después se vayan como tormenta estival.
Jose no cuenta con un posición única definida sobre el campo. Y no tiene ninguna preferida. No están las cosas como para cerrarse puertas. «La verdad es que me da igual una que otra. Lo que quiero es jugar. Me siento cómodo haciéndolo en el medio, de delantero o por la banda». Esta polivalencia es uno de sus fuertes y uno de sus grandes activos para incluirlo en las convocatorias.
Tras el primer gol como profesional, llega la pregunta inevitable: ¿De quién se acordó en el gol? La respuesta es la esperada. Y la lógica. «De mi familia: mis padres, mi hermano y mi novia».
Jose es ambicioso. Ha escrito el prólogo de lo que debe ser una obra por volúmenes y no un cuadernillo, en la primera oportunidad en que le han dado la pluma. Lo más difícil está hecho. De él depende que el cálamo no se seque.