REAL VALLADOLID
El playoff se escapa
Nuevo tropiezo del Valladolid ante un Zaragoza que aprovecha sus regalos para agravar la crisis
Juan Villar lamenta una de las oportunidades desaprovechadas anoche frente al Zaragoza.-J. M. LOSTAU
Hay que ser muy optimistas para seguir confiando en el Valladolid. No es una cuestión sólo de números. Las cuentas seguirán saliendo mientras haya opciones reales de alcanzar el playoff -del ascenso directo mejor no hablar- pero la realidad es mucho más cruda. El Valladolid se desvanece, mientras sus rivales aprovechan los regalos continuos para atizarle fuera de casa y llevarse los puntos de Zorrilla.
El Zaragoza ganó con lo justo. No necesitó hacer un gran partido para dejar al descubierto las carencias de este triste y desangelado Valladolid, un equipo sin alma que a este paso corre un riesgo mayor, seguir su caída libre para acercarse a la zona baja de la clasificación.
El planteamiento inicial del Valladolid saltó en mil pedazos en los primeros minutos del partido. Lanzarote cambió la trayectoria del balón con un remate flojo en un contraataque a priori sencillo de desbaratar y sorprendió a Kepa. Otra vez llegaba la tensión a Zorrilla, y demasiado pronto. Da la impresión de que al Valladolid se le congelan las ideas cuando el marcador se le pone en contra y el Zaragoza supo aprovechar esa ventaja mínima.
Hay que reconocer, no obstante, que el Valladolid se quedó sin premio en la primera parte. Llevó el peso del partido y acorraló al Zaragoza en su área durante muchos minutos. El problema es que fue incapaz de transformar sus ocasiones. Juan Villar cabeceó al larguero poco antes del gol de Lanzarote y pudo marcar tras el 0-1 en un remate que golpeó en el rostro de Manu Herrera. El asedio del Valladolid continuó con un lanzamiento de Mojica desviado por el meta visitante y encontró al fin la recompensa en el minuto 40 por mediación de Manu del Moral. Su remate de cabeza en boca de gol tras un chut previo de Juan Villar castigaba el juego conservador del Zaragoza, atrincherado en su área con la única intención de defender su temprana ventaja y sin ningún afán de ampliarla.
El guión del primer tiempo se repitió en los primeros compases de la reanudación. El Zaragoza dio otro paso atrás ante un Valladolid lanzado y salvó el tipo en el primer cuarto de hora cuando mayor era el dominio blanquivioleta. El Valladolid seguía mandando sobre el césped pero volvía a pagar a un precio carísimo un nuevo despiste colectivo en defensa y en este caso también de Kepa. En otra llegada al área, el Zaragoza movió el balón de un lado a otro y Pedro marcó a placer. El marcador alcanzaba el minuto 61 y, curiosamente, Portugal había realizado poco antes un cambio que no tenía mucho sentido. Mandó al vestuario a Marcelo Silva, que había visto la tarjeta amarilla, y dio entrada a Samuel. Una vez más, el riesgo de una expulsión condicionaba al equipo.
Al Valladolid le entraron las prisas. De la esperanza se pasó a la decepción. No existía el juego entre líneas y los hombres de Portugal recurrieron a los centros continuos desde las dos bandas. El partido se había puesto de nuevo muy cuesta arriba, ahora con el agravante de que ya era la segunda parte, y Juan Villar no tenía el aguijón de jornadas anteriores. El máximo goleador tuvo en sus botas la mejor ocasión para igualar de nuevo el partido pero chutó desviado. Y si el balón iba entre los tres palos, era Manu Herrera quien lo mandaba a córner.
A pesar de la inoperancia, Portugal retrasó en exceso los cambios y el plan B llegó muy tarde. Rodri entró en el campo en el minuto 81 y Guzmán en el 84.