RUGBY. UNA FINAL DE COPA PARA LA HISTORIA

Ensayo a pie de calle

600 aficionados retaron a la lluvia para disfrutar de la final copera en la Fan Zone instalada en los aledaños del estadio José Zorrilla / Ambas aficiones brindaron un ambiente de deportividad, antes, durante y al finalizar el partido

Imagen que mostraba la ‘Fan Zone’ de Zorrilla dos horas antes de arrancar la final de la Copa del Rey.-Pablo Requejo

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Guillermo Sanz

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En el mismo momento en el que más de 26.000 personas escribían desde su butaca en el estadio una línea de oro para la historia del rugby, más de medio millar de aficionados trasladaban el calor de la batalla hasta los aledaños del José Zorrilla, donde la Fan Zone vistió de gala a la fiesta del rugby desde primera hora.

Música, espectáculos, juegos de placar y pase, para los pequeños. Todo estaba pensado al milímetro para que los aficionados de VRAC y El Salvador (que dieron la bienvenida a sus equipos a la puerta del estadio) compartieran buenas vibraciones antes, durante y después del partido. Iconos del rugby como Cano o Álvar Enciso eran testigos de ello.

Cuando el pitido inicial se acercaba, la Fan Zone se vaciaba. Alrededor de las tres pantallas instaladas en el parking del estadio, 600 aficionados se reunieron para arropar a sus equipos, a pesar de la lluvia.

Allí se encontraban familias como los Ramos, donde una madre quesera (Raquel) y un padre chamizo (Jorge) demuestran a sus tres hijos que el amor no entiende de colores. Un juvenil delVRAC, David Cabrero, animó desde fuera como si estuviera delante del oval. También se dejaron ver dos rugbiers foráneos: Víctor Jiménez y César Novales, que aunque sabían que hacerse con una entrada iba a ser una misión imposible no dudaron en acercarse desde Toledo para empaparse del ambiente.

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La afición hizo piña para que ninguno de los que se quedaron fuera de Zorrilla extrañara el olor a césped. El pitido final volvió a juntar a todos los aficionados para el tercer tiempo, un momento en el que no había vencedores ni vencidos. Los seguidores deVRAC y El Salvador demostraron dónde reside la grandeza de un deporte de caballeros.