Fútbol sala

Fichas de doble filo

Guillermo Pinilla y Raúl Prieto juegan en el Tierno Galván juvenil y en el equipo absoluto de la UVa, en Segunda B / Compatibilizan ambos equipos con los estudios

Raúl Prieto (i.) y Guillermo Pinilla, con las camisetas de sus equipos: Tierno Galván y Universidad de Valladolid.-J. M. Lostau

Publicado por
Javier Vaquero
Valladolid

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El sueño por debutar en un equipo y categoría de mayor empaque, cuando el paso natural del tiempo habla de echar raíces y vigorizar el ámbito propio de la edad, toma la fuerza de un ciclón y se convierte en realidad, en el instante en el que aflora el pico de calidad.

Guillermo Pinilla, vallisoletano formado en el club de Tierno Galván, junto a Raúl Prieto, llegado esta campaña desde la localidad zamorana de Benavente para completar sus estudios, escenifican el distinguido y complicado papel que implica lucir en diferentes ámbitos de competición el arte del bien jugar.

La licencia de competición habla de jugadores en categoría juvenil, esfera en la que cumplen la tercera y última temporada, y el guión a seguir en un año en el que la ración de encuentros de los protagonistas se ha visto duplicado, muestra el anhelado añadido y convertido en sana costumbre de lucir estampa jornada tras jornada con el equipo de Segunda Nacional B de la Universidad de Valladolid.

Un esfuerzo de horas de trabajo y tiempo dedicado a desplazamientos y competición que asumen con naturalidad y la frescura que dicta la edad, y que al final del camino recompensa el apetito de mejora y la sed de sumar minutos.

Sorpresa o no sorpresa, Pinilla y Raúl comparten fatigas tanto en el equipo de División de Honor Juvenil como en el de Segunda Nacional B. «No esperaba jugar en el Uni con esta regularidad y más teniendo en cuenta la categoría», dice Pinilla. De similar guisa se manifiesta Raúl. «Pensaba que podría jugar algún partido, pero no imaginaba que fuese con esta regularidad. A cualquier jugador de categoría juvenil le hace ilusión jugar con el primer equipo y más si está en Segunda B, por lo que es un sueño hecho realidad».

A la hora de rascar diferencias y expresar el rol a asumir en ambos ámbitos, los protagonistas coinciden. «La intensidad en el juego. En Segunda B es todo más vivo y complejo. El ritmo de juego es mucho mayor y hay que trabajar más que en categoría juvenil. Además, está la técnica individual y el aspecto táctico de los rivales, te exige mucho más», declaran.

Coinciden también en el papel más secundario que desempeñan con el conjunto universitario. «Con el equipo juvenil está la sensación de tener que tirar del equipo en los momentos difíciles y partidos más importantes, mientras que con la UVa existe menos responsabilidad y son los compañeros más veteranos los que asumen más riesgos».

La exigencia y compromiso son mayúsculos. «Es complicado. La exigencia es mucho mayor debido al importante salto de categoría, pero esa exigencia sirve para que la adaptación sea menos compleja y mucho más rápida. A la hora de compromiso, requiere de una buena organización para en muchos fines de semana poder jugar sábados y domingos, y hacerlo compatible con los estudios», esgrimen.

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Pinilla, protagonista de 22 goles en el campeonato juvenil y 5 en Segunda B, junto a Raúl, con 11 y 1 diana, respectivamente, optan al título liguero en ambos escenarios.