Fútbol: Real Valladolid
Sigue la pretemporada
El equipo blanquivioleta tras cuatro partidos no tiene alineación base en ataque ni una forma de juego reconocible / Problemas de Garitano para transmitir sus planes a la plantilla

Juan Villar, la nota más positiva del comienzo liguero, celebra su gol ante el Bilbao Athletic.-J. M. Lostau
Cuatro partidos. Tiempo suficiente para observar detalles y vislumbrar pautas, pero insuficiente para extraer conclusiones. La carrera es larga y los competidores no han hecho sino despegarse de la línea de salida. Aunque por sus primeros pasos se ve quién puede estar cerca del tropiezo.
Uno de ellos es el Real Valladolid. Es posible que caiga. También lo es que enmiende el paso y hasta que tome velocidad supersónica. Porque por ahora todo es posible. Quienes se sientan en la mesa de los ricos quizá se vean mendigando en junio, y viceversa. Pero no todos y no siempre. Por eso este comienzo siembra la preocupación.
- 4 PARTIDOS, 4 ONCES . Rubi sólo repitió una vez alineación en toda la temporada 14-15 y Garitano ha tomado ese mismo camino. La diferencia (o el problema) reside en que el vasco, a diferencia del catalán, no cree en las rotaciones. Por eso se deduce que no le acaba de convencer lo que tiene arriba, zona de sus mutaciones.
En la segunda jornada prescindió de Rodri y Mojica para dar entrada a Guzmán y Alfaro, que había estado lesionado. Villar pasó a la punta. En la tercera entró Moyano por Chica a causa de los problemas físicos de éste, pero en el ataque volvió el cambio de cromos. Guzmán desapareció, Villar volvió al extremo derecho y Rodri ingresó como delantero centro.
El sábado, nueva vuelta de tuerca. Además de la obligada entrada de Samuel por el sancionado Juanpe, Garitano decidió contar con Mojica, casi recién llegado de Colombia, pasando a Alfaro al extremo derecho y a Villar arriba. Rodri fue el damnificado.
- PUNTA NUEVO CADA PARTIDO. Solamente Villar y Rodri han sido delanteros centro titulares, pero lo curioso es que se han ido relevando. Ante el Córdoba jugó Rodri; contra el Alcorcón, Villar; frente a la Ponferradina, de nuevo Rodri; y con el Bilbao Athletic, otra vez Villar.
- LEÃO-TIMOR, INAMOVIBLES. Resulta curioso observar la permeabilidad en las posiciones ofensivas, comparada con la inmovilidad en el eje de la medular. Pese a la casi estéril contribución en ataque de Leão y Timor, y su flagrante falta de capacidad combinativa con el mediapunta Óscar, ambos han disputado de forma íntegra los cuatro encuentros de Liga. No han contado con sustituciones, sólo el refuerzo de Álvaro Rubio frente al Alcorcón.
Garitano considera a su pareja titular como «pivotes mixtos», es decir, dotados para defensa y ataque. Y aunque reconoce que en lo segundo no están bien, en la rueda de prensa tras el choque del sábado se le escapó una frase definitoria: «Ambos tienen presencia física, que es lo que me gusta». El míster antepone el poderío físico a la creación. Y siendo importante lo primero, lo es mucho más lo segundo. Porque un mediocentro que no llega al 1,80 como Campaña se merendó a los dos, pese a la derrota del Alcorcón en Zorrilla.
- EL EQUIPO NO ESTÁ A GUSTO . Los resultados marcan la relación de una plantilla con su técnico. Si se encuentra el buen camino esto no habrá sido más que un inicio dubitativo, tan comprensible como habitual. Pero si las dudas siguen, crecerá la desafección de parte de la plantilla respecto a la idea de juego rápido y vertical propugnada por Garitano, con la que algunos pesos pesados no se sienten a gusto como base de su fútbol. Esta falta de sintonía entre lo que uno receta y lo que otros pueden o saben hacer es el germen del mal juego pucelano, que invita a pensar que la pretemporada aún no ha concluido. En el mejor de los casos.