Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID

Goles para esconder las carencias

Aún con dudas en la organización, el equipo progresa lentamente / Gaizka Garitano acertó con los cambios tras la expulsión

Óscar, abrazado por Rodri, se chupa el dedo para dedicar el tanto a su hijo recién nacido.-J. M. Lostau

Óscar, abrazado por Rodri, se chupa el dedo para dedicar el tanto a su hijo recién nacido.-J. M. Lostau

Publicado por
J. I. Fernández

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El Real Valladolid necesitaba los tres puntos como el comer. Yal final se logró. El objetivo se alcanzó y eso es lo importante, pero los goles de Villar y Óscar no deben ocultar las carencias que sigue demostrando el equipo. Sobre todo en un primer cuarto de hora insulso.

Ayer durante varias fases del choque, volvieron aparecer los mismos errores que en Córdoba. Garitano insiste con Timor y André Leão, pero ninguno de los dos son creadores de juego. Las ocasiones más vistosas llegaron con balones largos enviados por los centrales. Los dos mediocentros tienen un perfil demasiado defensivo para organizar el juego de ataque blanquivioleta. El primer envío con peligro de Timor fue en el minuto 53. La grada pide a Álvaro Rubio pero de momento Garitano no está por la labor, y ayer solo le ‘regaló’ siete minutos cuando lo más lógico apuntaba a su salida para mantener la posesión.

Pero el equipo tiene que mejorar con balón. Anoche el único recurso en ataque fue el contragolpe. Casualidad o no, los goles y los mejores minutos llegaron con una alineación más lógica que con la que se comenzó. Llamó la atención la suplencia de Rodri, que pagó los platos rotos de El Arcángel. En su lugar como única punta se situó Juan Villar. El onubense ha casado a la perfección con la grada. Es batallador e inconformista, sin embargo demostró que no es un nueve puro. Apareció como un kamikaze y cayó continuamente en fueras de juego, evidenciando que sus movimientos no son de un punta nato. Tiene gol, pero lo mejor lo aporta desde la banda. Con Manu del Moral y otro posible refuerzo, el puzzle se complicará más.

La clave del triunfo vallisoletano fue la expulsión de Chema Rodríguez. Ahora bien, al contrario que en la pasada temporada, la superioridad se supo gestionar teniendo la posesión y paciencia para abrir la lata madrileña. Garitano acertó con los cambios. La entrada de Mojica aportó frescura y verticalidad, aunque tiene que mejorar sus envíos al área. Sustituyó a Hermoso, que estuvo discreto. Rodri, como nueve puro, permitió más variedad e incluso el desaparecido Óscar, (el gran damnificado por este estilo de juego) tuvo su premio en forma de gol.

Lo que está claro es que este Real Valladolid está en construcción y cada semana el estilo de Garitano se irá imponiendo. Tiempo al tiempo. Aunque ayer se demostró que imponiendo la lógica en el campo, todo es más fácil, pero la falta de calidad sigue siendo el principal hándicap.

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