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Tres batallas y dos guerras
El MyWiGo Valladolid, camino de los seis meses sin cobrar, inicia los playoffs el próximo viernes donde tendrá que superar tres eliminatorias para lograr el ascenso a la ACB
Playoff de ascenso-El Mundo de Castilla y León
Tres batallas para ganar una guerra. Tres eliminatorias para recuperar por la vía deportiva (la vía de despachos será otro cantar) los galones ACB perdidos el pasado año tras una esperpéntica y caótica temporada. El MyWiGo Valladolid inicia el próximo viernes su andadura en la exigente criba de los playoffs que conceden la otra plaza que lleva a la máxima categoría y que iría ligada a la conseguida en la liga regular por el Autocid de Burgos.
Tres batallas con un máximo de trece partidos (una eliminatoria al mejor de tres partidos y otras dos al mejor de cinco partidos) que trasladan el ascenso como fecha máxima al día 2 de junio, fecha en la que estaría programado, si procediera el quinto y último partido de la final. Trece partidos a disputar en apenas 40 días si se diera el camino más largo, el que obligaría a disputar en cada eliminatoria el partido de desempate. Pero también existe el camino corto, el camino de la excelencia, el de la soñada perfección. El MyWiGo Valladolid podría lograr el ascenso el 29 de mayo y después de tan solo ocho partidos disputados. Esto significaría que el equipo de Porfi Fisac debería imponerse por 2-0, 3-0 y 3-0 en las tres eliminatorias que llevan a recuperar el trono de la ACB. De los ocho partidos como mínimo hasta los trece mencionados se pueden dar todas las combinaciones posibles dependiendo de la destreza y oposición de sus adversarios.
El próximo viernes comienza la primera batalla de una de sus dos guerras abiertas. La otra guerra, la económica, sigue perdida camino de la desesperación a cargo de una plantilla que va camino de los seis meses sin cobrar en el caso de los jugadores, siete en el del cuerpo técnico y 19 en el del cuerpo médico. Los jugadores ya miran al fondo de garantía salarial como única forma de cobrar parte de lo adeudado ya que como el capitán Montañez avisaba hace unas fechas, «de seguir así no nos cubrirá a todos». La preocupación ya está en la mesa ante la opacidad y falta de reflejos de una directiva, invisible, que ni siquiera estuvo presente en el último partido de Liga regular disputado en Burgos el pasado viernes donde su vecino Autocid festejaba el título y el ascenso por todo lo alto.
La otra guerra, la deportiva, la que sí pueden controlar (si las lesiones se lo permiten), comienza con el Planasa Navarra el viernes para devolver visita cuatro días después a Pamplona (martes día 28) y dependiendo del resultado esperar al viernes día 1 para desempatar la eliminatoria en Pisuerga. Después, si logra salir airoso con la ventaja de campo como principal valor, deberá afrontar la segunda batalla con Breogán de Lugo y Quesos Cerrato de Palencia como posibles rivales. Los gallegos, terceros en la liga regular, partirán con la ventaja de campo ante el vigente campeón de la Copa Príncipe que no supo activar el premio de ser segundo en la Liga y con ello afrontar todos los playoffs con ventaja de campo, al no ser capaz de acabar entre los cinco primeros clasificados.